Carlos Arganda Madrid | viernes, 16 de noviembre de 2012 h |

El efecto disuasorio del copago afecta más a pacientes crónicos que a pacientes con patologías agudas. Así se desprende de un análisis elaborado por IMS Health, en el que se analiza la evolución de las ventas de medicamentos de algunas áreas terapéuticas determinadas.

En concreto, la consultora ha analizado la evolución de las ventas de dos grupos terapéuticos típicos de patologías agudas y otros dos correspondientes a trastornos crónicos y se puede observar una diferencia en la comparativa de ventas en unidades desde la modificación del copago el pasado mes de julio y durante los meses anteriores. De los cuatro grupos estudiados (anticoagulantes, reguladores de calcio, antibióticos y antiulcerosos), los dos primeros han presentado una reducción superior en sus ventas que los otros dos.

Incluso en la comparativa semanal, en algunos casos los antibióticos han tenido una demanda superior a la existente en el promedio de los meses enero a mayo. Por el contrario, las ventas de los grupos para patologías crónicas se han reducido de manera significativa desde la modificación del sistema de aportación de los usuarios y se mantiene estable en el tiempo.

Evolución del mercado

En lo que se refiere a la evolución general del mercado desde la aplicación del nuevo copago, los análisis de la consultora mantienen invariable el efecto observado sobre la demanda, al menos hasta la segunda semana de octubre, última de la que tienen datos. En las catorce semanas transcurridas, el mercado total ha caído un 10 por ciento en unidades y un 11 por ciento en valores.

Del mismo modo, los datos de la consultora no son nada halagüeños para los medicamentos que resultaron desfinanciados en septiembre. Mientras que las ventas financiadas de estos productos han caído un 93 por ciento y mantienen un mínimo nivel por las excepciones, en lo que se refiere a las unidades totales, han caído un 43 por ciento, y no se observa recuperación en su evolución. En valores, este dato es aún más trágico ya que la pérdida de ventas se sitúa en un 53 por ciento.