| viernes, 06 de abril de 2012 h |

Manuel Esteban, director general de Curaxys, empresa dedicada al desarrollo de medicamentos biosimilares, hizo para EG una radiografía del momento actual que vive la industria y las distintas medidas políticas a las que se enfrenta. Esteban trasladó su opinión sobre la relación de la compañía con las distintas administraciones públicas, la situación del genérico y su posible evolución al campo de los biosimilares y su visión sobre las consecuencias de un modelo de política sanitaria como las subastas andaluzas.

Pregunta. La Junta de Andalucía y la Administración Central han apostado en los últimos años por Curaxys si atendemos a las inversiones que habéis recibido.

Respuesta. La verdad es que sí. Nos hemos encontrado con el apoyo de todas las instituciones sin importar el color político. Todo el conjunto de nuestras tecnologías son muy novedosas y por tanto desde el principio ha cautivado el interés de los evaluadores, desde el CDTI a todos los ministerios y la Junta de Andalucía. Hemos sido una empresa bien cuidada”.

P. Sin embargo, se produce una tardanza en la construcción de vuestro Centro de Producción de Medicamentos Biosimilares, ¿verdad?

R. Sería interesante coordinar las velocidades de las diferentes administraciones. Se hace una inversión de 40 millones de euros y después tardas en conseguir el permiso de obra un año y medio, con lo cual llegas tardes a todos los plazos marcados. No se le puede dar la misma prioridad al proyecto de remodelación de cocina de una vecina de un pueblo que a un proyecto que va a crear 90 puestos de trabajo. Deberían sentarse los representantes políticos y acordar priorizar este tipo de proyectos como hacen en Alemania, que se tarda mes y medio en conseguir el permiso.

P. La Junta de Andalucía hace una inversión para sacar rédito.

R. Efectivamente, el compromiso que tenemos con la propia administración es sacar un precio de referencia interesante para ambas partes, compañía y ente público. Además el sector farmacéutico crea mucha exportación, entre otras cosas porque la inversión que se hace no se justifica sólo con el mercado nacional.

P. ¿La inversión que deposita la Junta de Andalucía en Curaxys para sus desarrollos terminará sus manos en forma de medicamento?

R. Sí, por eso incidía en una optimización de la inversión, para que proyectos como el nuestro sean prioritarios y tengan tiempos rápidos y ganemos todos. Para qué sirve que la Junta de Andalucía invierta si después va a bloquearse el proyecto en un ayuntamiento.

P. ¿Cuando el gobierno andaluz hace una inversión marca unos tiempos?

R. Claro que hay unos plazos y estos retrasos van en contra de la propia administración.

P. ¿Hay contactos con compañías de genéricos para desarrollar biosimilares en alianza?

R. No hay muchas, están poniendo más interés empresas extranjeras que las nacionales. Yo incluso he tenido acercamiento con empresas españolas para trabajar conjuntamente, pero sin éxito.

P. ¿A qué cree que se debe?

R. Las compañías están optando por buscar licencias en estado más avanzado que lleguen rápido al mercado y no estudian la posibilidad de ser propietarios del producto. En el campo de los biosimilares no va a ser tan fácil sacar un producto y ser dueños podrá traer grandes beneficios.

P. Es extraño conociendo que los biosimilares en cinco años representan el futuro.

R. España tiene un entorno de biogenéricos fantástico porque al entrar en 1992 en el mercado común todo lo que esté descubierto como patente de producto hasta ese año lo podemos fabricar sin problemas. Esto, sin embargo, sí lo han visto claro dos empresas extranjeras que ya se han acercado a nosotros. Además el registro de biosimilares es a nivel europeo por lo que las ventas serían importantes.

P. ¿Qué opinión le merecen las subastas andaluzas?

R. No es el mejor camino para desarrollar las empresas farmacéuticas en España, porque con las subastas lo que se consigue es hacer más fuerte al que más unidades produce. Si el único criterio es el precio nos estaremos cargando la innovación que ha hecho mejorar la calidad de vida.

P. ¿Cómo se explica que tres de las cuatro compañías que han firmado sean pequeñas?

R. Esas compañías pequeñas pueden estar produciendo para las grandes y permitirse esos precios.

Desde el sur de España, concretamente en la localidad del Puerto Santa María, en Cádiz, Curaxys comenzó su andadura en la investigación en medicamentos biológicos genéricos hace apenas dos años. En ese margen de tiempo, la compañía se ha convertido en líder nacional en conocimiento e implementación de fármacos biosimilares como el trastuzumab, desarrollados bajo tecnologías punteras y propias como Curamab, que permite obtener medicamentos anticancerosos, anticuerpos monoclonales y proteínas terapéuticas a través de cultivos de células humanas a bajo coste.

Esta labor investigadora le ha valido a la compañía gaditana para situarse entre las diez empresas más creativas en la producción de biosimilares según el estudio presentado por la consultora Datamonitor. El director general de Curaxys, Manuel Esteban, hizo para EG un balance de estos dos años. “Tenemos actualmente cinco productos en pipeline, somos la única empresa en España que se dedica a la investigación biotecnológica de biosimilares, y para nosotros es una enorme satisfacción que nuestro esfuerzo se vea recompensado en este estudio, al situarnos entre las diez primeras empresas punteras en investigación a nivel mundial”, aseguró.

Esta tarea investigadora que abarca la compañía se sostiene bajo el pilar de la Cátedra Curaxys en la Universidad de Cádiz, donde participan un equipo de 18 personas “altamente cualificadas” y de siete profesores de la UCA. “Gracias a la inversión pública y privada nos han minimizado el riesgo de investigación con préstamos a largo plazo que nos permite pagar a los investigadores para llevar a cabo esta tarea conjunta de conocimiento e industria”, dijo Esteban.