c. r. Madrid Pasar de una consulta a dirigir una consejería de Sanidad, con la que está cayendo, sería una decisión que haría dudar al mismísimo doctor Gregory House. Sin embargo, el doctor Faustino Blanco, nuevo consejero de Sanidad de Asturias, se enfrenta al reto plenamente consciente de que la tarea es titánica. Es presumible que desde su toma de posesión, el nuevo apoyo de Rafael Bengoa y María Jesús Montero frente a la bancada azul del Consejo Interterritorial estudia con lupa el contenido del lápiz electrónico que, en lugar de la simbólica cartera, recibió de su antecesor, José María Navia-Osorio, y que, según este, incluye toda la información que debe conocer el consejero de Sanidad. Entre el maremágnum de esa información se encuentran las cifras con las que el doctor Blanco tiene que lidiar nada más llegar a su despacho en el Palacio Calatrava: los 616 millones de euros que el Principado de Asturias debe recortar, según mandato del Consejo de Política Fiscal y Financiera, un buen pellizco de los cuales tendrán que salir de su departamento; los 303 millones de euros con los que la Sanidad asturiana cerró el ejercicio pasado; los 1.649 millones de euros que recogía para Sanidad el presupuesto sanitario del ex presidente asturiano Francisco Álvarez Cascos y que fue rechazado por irreal por el Parlamento asturiano. Toca elaborar cuentas a la baja, y los primeros pronósticos no pueden ser más desfavorables. Sumando la deuda de Asturias a los nuevos recortes exigidos para llegar al déficit del 1,5 por ciento, el gobierno regional podría tener que apañarse con un presupuesto cercano al que la consejería manejaba en 2007. La situación pondrá a prueba la capacidad de disección de este facultativo, licenciado en Medicina y Cirugía en 1978, por la Universidad de Oviedo, que al momento de ser llamado a filas por el nuevo presidente del Principado, Javier Fernández, desempeñaba su plaza de médico titular en el Centro de Salud de El Coto, en Gijón. Un vistazo detallado a su currículum indica, efectivamente, que el doctor Blanco está mucho más capacitado que el todopoderoso House para dirigir la Sanidad asturiana. Su experiencia abarca la gestión sanitaria durante muchos años. Desde 1983 hasta 1988 desempeñó trabajos de asesoría técnica en el Instituto Nacional de la Salud de Asturias. En 1991 abandonó el Insalud para incorporarse a la administración Sanitaria del Principado de Asturias. Ejerció de director regional de Salud Pública hasta 1994, cuando se hizo cargo de la dirección de gerencia del Servicio de Salud del Principado de Asturias. Un último elemento es importante a resaltar por la importancia que tiene la cercana finalización de las obras del nuevo Hospital Universitario Central de Asturias. Si bien este proyecto puede convertirse en el gran punto positivo de Blanco al frente de la consejería, el actual escenario presupuestario y económico pueden convertirlo en una piedra en el zapato. Seguro que haber formado parte de la de la comisión de dirección para el Proyecto de nuevo HUCA desde 2002 hasta 2004 ayudará, y mucho, al nuevo consejero. viernes, 01 de junio de 2012 h






































