La farmacolatría entendida como devoción al medicamento es un concepto que bien podría haberse acuñado en España, dado que históricamente han coincidido en el tiempo el apego a la receta por parte de los ciudadanos, bien tangible, directo e inmediato que podían obtener por sus cotizaciones a la Seguridad Social, y al mismo tiempo, ser prácticamente la única herramienta terapéutica que podían utilizar los médicos en consultas masificadas sin tiempo para exploraciones, anamnesis o consejos. Hasta donde sabemos, aunque la farmacolatría podía haber sido definida en nuestro país, fue la doctora María Luciana Gomes Domingues, quien en 1998 acuño el término en Oporto en un estudio sobre los factores que influían en la práctica de la Medicina General en el norte de Portugal. Lo que ella define que ocurría al sur del río Miño era lo mismo que sucedía al norte del mismo y en el resto de las comunidades autónomas españolas que, por cierto, en esa fecha ya iban por el segundo medicamentazo. Es decir, una brusca desfinanciación decidida por la Administración que suprime del santoral de los farmacólatras un buen número de ídolos.
La industria farmacéutica, las oficinas de farmacia y todo el conjunto de los agentes de la cadena del medicamento se han beneficiado de la farmacolatría en España como si fuera la gallina de los huevos de oro, sin pensar que un día podía agotarse. La gallina empezó a mostrar signos de agotamiento y a espaciar sus puestas. Los responsables de la gallina nunca pensaron en tocar la farmacolatría, puesto que temían la reacción de los fieles si les tocaban sus ídolos, de forma que optaron por ajustar una y otra y otra y otra vez más a los proveedores del material para el culto hasta dejarlos exhaustos.
Ahora, con nuevos supremos sacerdotes, todos están a la espera de decisiones que sean efectivamente nuevas. Se rumorea otra supresión (desfinanciación) de pequeños ídolos. Deben tener en cuenta que ya se hizo y que único que se consiguió es desviaciones hacia otros diosecillos. Quizá hubiera que reunir un concilio y revisar el culto entero.






































