| viernes, 08 de enero de 2010 h |

Pablo Martínez. Periodista e historiador

Una de las definiciones clásicas de ‘artesano’ es aquella que le describe como a una persona con habilidades técnicas que trabaja de manera individual o familiar. Habitualmente se han relacionado esas habilidades con trabajos manuales: orfebres, ebanistas, perfumistas… Boticarios anteriores al siglo XVIII pueden ser considerados artesanos, pero su empeño finalmente alcanzado en el siglo XIX fue ser reconocidos como científicos, lo que lograron con el estatus universitario tras la creación de las facultades de Farmacia.

Recientemente ha estado en España el sociólogo Richard Sennett para presentar la traducción de su libro El artesano (Editorial Anagrama). Sennett es discípulo de Hannah Arendt, filósofa política autora de La condición humana y ferviente defensora de la responsabilidad personal frente a la responsabilidad colectiva. Precisamente, Sennett ahonda en ese concepto oponiendo el trabajo individual a la especulación capitalista que ha originado la actual crisis económica. Eleva la consideración de artesano a todo aquel que en nuestros días desea realizar una tarea bien hecha. El trabajo bien hecho, afirma, va más allá de la producción manual e incluye, según sus ejemplos, a programadores, médicos, artistas…

La mayoría de los farmacéuticos españoles del momento encaja a la perfección en la elogiosa definición de ‘artesano’ de Sennett: esfuerzo y riesgo personal, dedicación para aprender y para crecer siendo cada día más competente. De hecho, los farmacéuticos españoles, en su reciente batalla en defensa del modelo mediterráneo de farmacia, han reivindicado y defendido esas cualidades opuestas al modelo hiperliberalizado de farmacia. El farmacéutico como profesional propietario de un pequeño espacio en cada comunidad con competencia en salud y medicamentos, depende del reconocimiento de esas habilidades entre sus conciudadanos para ser reconocido por su trabajo bien hecho y, por tanto, para prosperar. No puede competir ni en precios, ni en más presentaciones de medicamentos, sólo lo puede hacer en servicios de valor añadido. Es decir, en hacer su trabajo cada día mejor.