| viernes, 25 de noviembre de 2011 h |

He percibido entre mis amigos farmacéuticos su creciente preocupación por la pérdida progresiva de la estabilidad de sus negocios. A los envites sucesivos de los RDL recortadores, que podrían tener un paralelo con la acción de los temporales sobre un rompeolas cada vez más debilitado por ir perdiendo su base, se han sumado este año, en determinadas zonas, tsunamis de impago de recetas oficiales por parte de algunas comunidades. Las farmacias-rompeolas, que dependen más del mar que de tierra adentro, si los tsunamis se repiten pueden quedar arrasadas, sobre todo las más débiles. Por otra parte, cada vez hay más tsunamis y, los que no los han sufrido, miran con temor al horizonte para atisbar si se forma la gran ola. Miedo justificado, puesto que la falta de liquidez de las haciendas autonómicas es contagiosa. La bajada de la recaudación fiscal de una economía debilitada por la crisis no tiene solución a corto plazo.

Al futuro Gobierno se le reclama un Pacto de Estado, que recomponga el Sistema Nacional de Salud con medidas urgentes y contundentes que aplaquen el maremoto. Pero seamos realistas, esto no podrá ser inmediato y mientras tanto seguirán llegando tsunamis. Hay zonas, Cataluña por ejemplo, que ya piensan en una tasa por receta, pero eso no supondrá más allá de unos pocos sacos terreros. La primera conclusión es que las farmacias, al igual que otros muchos sectores, tendrán que seguir aguantando el temporal. La segunda, requiere del trabajo y la participación de todos. El Gobierno tendrá que articular un sistema sanitario que se pueda sostener, pero los demás no debemos esperar con los brazos cruzados. Para evitar tsunamis se requieren grandes obras públicas, pero también podemos adecuar lo mejor posible nuestra casa. El COF de Madrid está proponiendo a sus colegiados que preparen una cartera de servicios complementaria, que pueda ser sufragada por los pacientes que voluntariamente la contraten. No es la panacea, pero es una innovación que representa un bloque de cemento para reforzar el rompeolas. Quizá sea el inicio de una construcción más sólida.