Hay sombras más alargadas que otras y una desinversión en I+D en un sector como el biotecnológico es un vivo ejemplo capaz de desdibujar la firmeza de otros cimientos. Porque la biotecnología crece cada año y se postula como un motor necesario para que España pueda aspirar a regresar a ser un país solvente. Sin embargo, la falta de inyección económica puede truncar la esperanza.
En tan sólo cuatro años, la cifra de negocio del sector ha pasado de suponer un 2,98 por ciento del Producto Interior Bruto al 7,15. Este esfuerzo, aderezado con datos como la cifra de empleo que ha experimentado un incremento del 23,7 por ciento en el último año hasta alcanzar la cifra de 202.250 trabajadores, muestra el potencial y recorrido de la biotecnología en España, sobre todo teniendo en cuenta que estos datos han sido alcanzados en época de recesión económica.
Pero los recortes y políticas terminaron el pasado año por mellar el corazón del sector: la inversión en I+D. No se trata sólo de subvenciones o ayudas concretas, sino de un cambio de mentalidad que base el ahorro en el medio y largo plazo en lugar de en el corto. Desde la Asociación Española de Bioempresas (Asebio) se pide al Gobierno acción. Que el Estado ejerza de dinamizador del mercado con iniciativas como la Compra Pública Innovadora es una apuesta capital desde el punto de vista de la patronal.
La desinversión del 5,3 por ciento en I+D es un dato que, si no se corrige de inmediato, puede poner en riesgo no sólo la viabilidad del sector, si no la presencia y el peso de España en la Unión Europea a través de proyectos tan suculentos como Horizonte 2020. Porque tras esta desinversión se erosionan parámetros como el número de patentes solicitadas (de 643 en 2010 a 430 en 2011) o el porcentaje de empresas que las solicitan (del 13 por ciento en 2010 al 5 en 2011).
La secretaria de Estado de I+D, Carmen Vela, recogió el guante durante la presentación del Informe anual de la patronal. “Para el presente año se han cambiado las condiciones de los créditos y el interés. Ahora, irá ligado al euribor en vez de a la deuda, cambio que los hace más asequibles”, explicó. Vela también explicó que se ha atendido una de las demandas históricas del sector biotecnológico, como anticipar las deducciones por gastos en I+D de las empresas que, en fase de desarrollo de producto no puedan aplicarlas por tener base imponible negativa o insuficiente, en el Proyecto de Ley de Apoyo a los emprendedores.
Sin embargo, y a pesar de que Asebio agradece el esfuerzo, no son parches que alivien el dolor lo que necesita un país que debe cambiar modelos anquilosados como el ladrillo por apuestas de futuro con la innovación por bandera. La capacidad de creación de empleo del sector en una coyuntura como la actual es sólo una punta del iceberg que se agradece. Hay 1.291 nuevas empresas de menos de 250 empleados y, sin embargo, el capital nacional disminuye. Los decisores deben actuar.






































