“El hecho de que estemos hablando de esto y de que no signifique una ruptura. El hecho de que sea aceptable y se pueda dialogar, es ya una buena noticia. De ahí a que podamos alcanzar un acuerdo… Veremos”. Así se expresa el máximo responsable de una compañía farmacéutica con respecto a la negociación (él lo llama diálogo) que Farmaindustria tiene abierta con los ministerios de Sanidad y Hacienda, y en la que, al parecer, también tienen cosas que decir departamentos como el de Economía o el de Industria.
Esa reticencia a darlo por hecho procede de varios factores. A día de hoy, los obstáculos para poder avanzar en el acuerdo responden, sobre todo, a una cuestión de prioridades. Y es que, por un lado, el Ministerio de Sanidad anda embarcado en la gestión de la ‘crisis del ébola’, la cual parece amainar con las buenas noticias sobre la situación de Teresa Romero; y, por otro, el Ministerio de Hacienda está inmerso en pleno proceso para la aprobación de los presupuestos de 2015.
Esto ha hecho que una propuesta que surgió de los órganos de gobierno de Farmaindustria antes de las vacaciones de verano, dada la preocupación ante las propuestas de algunas comunidades para reducir el gasto, y que cogió cierto ritmo, se encuentre ahora en stand by y sin fecha para ser reactivada. El deseo es que el proceso no se dilate mucho. Concretamente, la industria espera, si el diálogo llega a buen puerto, que el acuerdo pueda entrar en vigor, como muy tarde, para los años 2015 y 2016.
“A día de hoy solo se puede hablar de diálogo. De diálogo en fase temprana. Podríamos decir que tenemos algo escrito a lápiz y habría que pasarlo a tinta”, explica la fuente citada. El proceso lógico, si se produce la comunión entre las partes, sería el de redactar un borrador para que el acuerdo pueda ser refrendado por la Abogacía del Estado.
Otras cuestiones a solventar
Pero antes de eso habrá que tener muy en cuenta otros aspectos que podrían servir de freno para el pacto definitivo. En este sentido, habría que esperar la confirmación de las buenas previsiones del Gobierno y el Fondo Monetario Internacional (FMI), ya que la recuperación de la economía española es todavía una incógnita. Para ello, habrá que vigilar muy de cerca la evolución de algunas noticias negativas que se han producido en el seno de la Unión Europea (como la contracción de la economía alemana), un mercado fundamental para las exportaciones españolas. “Si el país se aleja del objetivo de déficit es posible que trate de aplicar nuevos recortes del gasto, lo que provocaría la ruptura de cualquier acuerdo, ya que esta industria ya ha contribuido, y de una forma desproporcionada, a cubrir las necesidades del Estado”.
Asimismo, habrá que discutir muy bien la fórmula que se emplea. La fuente consultada tiene claro que un acuerdo que implique que sean las compañías las que asuman el gasto, en caso de desfase por encima del PIB, “sería inviable”. “Por principio es una barbaridad. Si tú dices: ‘gasta lo que quieras, que yo te lo pago’, estás llamando a la ineficiencia. Además, no habría manera de distribuir las cargas, porque el que no crece no va a querer pagar porque no crece; y el que crece se va a quejar de que se penalice el éxito”, asegura. En su opinión, habría que buscar “otra manera” de hacer las cosas. Y, a este respecto, le parece “razonable” establecer una banda (de variación) aceptable. Si no es así, “habrá compañías que rechacen el acuerdo”.
Al fin y al cabo, lo que no parece que estén dispuestos a asumir los laboratorios es una nueva caída del gasto. La opinión de la industria es que, si todas las partes se muestran de acuerdo en que el gasto ya está controlado, “hay que dejar de hablar de ajustes, para empezar a hablar de cómo recuperar el sector farmacéutico, cuánto hay que invertir en farmacia, qué queremos hacer con este sector que puede ejercer de tractor de la economía española”, asegura.
Lo contrario sería “poner en peligro a un sector que, además de tener un impacto importante en la economía, genera innovación para mejorar y preservar la salud de los pacientes, y que ha contribuido con el 42 por ciento del ajuste sanitario, demostrando de sobra su compromiso con la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud”.






































