La semana pasada estalló la polémica después de que The Guardian publicara una información en la que, siguiendo la línea abierta por Wilileaks, desvelaba una supuesta comunicación del presidente de la patronal europea de la industria farmacéutica (Efpia), Richard Bergström, a sus asociados, en la que llamaba a estos a “movilizar a las asociaciones de pacientes para que muestren su preocupación sobre el riesgo de que se dé un uso no científico a los datos” procedentes de los ensayos clínicos. La noticia provocó la reacción de los promotores de la campaña All Trials, que interpretaron que esta estrategia suponía un paso atrás en el compromiso público mostrado por la industria sobre este tema.
A este respecto ha sido el propio Bergström, en declaraciones a EG, quien reconoció que, de cara a la aprobación de la nueva normativa comunitaria sobre acceso a los resultados de los ensayos clínicos, para la que se ha abierto un periodo de audiencia que finaliza el 30 de septiembre, “Efpia está trabajando con grupos de pacientes”. Según señaló, consideran que es responsabilidad de la patronal “tener en cuenta la opinión de todos los agentes afectados”.
Sin embargo, eso no quita, como han constatado ambas partes, para que existan diferencias a la hora de abordar el tema. Unas diferencias que han quedado plasmadas en la adhesión del Foro Europeo de Pacientes (EPF) a la campaña All Trials, dad o el compromiso “inequívoco” de la asociación con la publicación de todos los resultados procedentes de los ensayos clínicos, independientemente de si están financiados con dinero público o privado, o de si son positivos o negativos. En este sentido, lo que exige el EPF es que el nuevo marco sea “efectivo, proporcionado y centrado en el beneficio de los pacientes”.
Un beneficio que, para la Efpia y la patronal estadounidense, PhRMA, se pondría en peligro si no se establecen límites que salvaguarden su privacidad. Para ello, y para proteger los intereses comerciales de las compañías innovadoras, ambas patronales han emitido un documento, ‘Principios para compartir de forma responsable los resultados de los ensayos clínicos’, donde quedan definidos los supuestos en los que estaría legitimada la publicación de los datos, anticipándose así al texto que prepara la Agencia Europea de Medicamentos (EMA).
Desde la agencia aseguran, en declaraciones para EG, que “lo que se pretende es promover una regulación que ayude a equilibrar la el beneficio para la salud pública que se puede desprender del acceso a esos datos y el posible impacto de esta medida sobre la privacidad de los pacientes y el interés comercial”. La forma de establecer ese equilibrio vendrá marcada, a buen seguro, por el dictamen del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la denuncia de AbbVie e Intermune contra la EMA por la supuesta cesión de datos “comercialmente sensibles”.






































