El secretario de Sanidad del Ministerio de Sanidad desgranó todos los

movimientos que se dieron para hacer frente a la crisis sanitaria de la gripe A

| 2011-03-04T16:55:00+01:00 h |

La gestión de la pandemia de gripe A en nuestro país fue un ejemplo a seguir. Y no pecamos de ese chovinismo del que tanto saben algunos de nuestros vecinos europeos. No, no se trata de eso, sino de que lo que se hizo en nuestro país fue una lección de responsabilidad. Primero, por parte del Ministerio de Sanidad, que evitó cualquier tipo de especulación, transmitió a la sociedad transparencia absoluta y se hizo con los mandos de la situación a poner bajo su manto las vacunas. Segundo, por parte de las comunidades autónomas, que colaboraron activamente con el ministerio en la gestión de la adquisición, distribución y administración de las vacunas. Tercero, de todos los agentes sanitarios que dieron una respuesta unitaria en esos momentos en los que había que evitar un pánico innecesario. Y cuarto, los medios de comunicación, ¿por qué no?

Así es como el secretario general de Sanidad, José Martínez Olmos, vivió la gestión de esta crisis. Así es como lo contó la semana pasada durante un encuentro organizado por Fundamed, en colaboración con los laboratorios Sanofi-Aventis MSD y Baxter. Y así es como lo sentimos. Sí, siempre se puede decir que las previsiones de compra de vacunas se le pudieron ir al ministerio un poco de las manos. O también nos podemos poner en el caso contrario, cuando todos querían ser colectivo de riesgo y no lo fueron. Pegas siempre se pueden poner, pero lo que está claro es que la labor del Ministerio de Sanidad, y de todos los demás agentes que jugaron un papel importante en esa crisis, fue impecable.

La prueba más clara de esta buena actuación durante la pandemia de gripe A se demuestra si se compara con otras actuaciones que se siguieron en ese momento por parte de instituciones como la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). Martínez Olmos no se mordió la lengua al afirmar que con sus actuaciones pudieron provocar una pérdida de credibilidad para situaciones futuras. Para evitarlo… ponerse manos a la obra, aprender y en una próxima ocasión actuar con mayor responsabilidad.