A veces sólo hace falta avanzar para darse cuenta de que se puede estar volviendo atrás. Sirva como ejemplo una lección de historia. Tras su abolición en el año 1031, el califato de Córdoba se dividió en 39 pequeños reinos, cuyos reyes compitieron entre sí, sobre todo en prestigio. Sin embargo, la disgregación del califato en taifas, que a su vez podían subdividirse, hizo evidente que sólo un poder político centralizado y unificado podía resistir el avance de los reinos cristianos del norte… ¿A alguien se le ocurre alguna similitud con alguna situación actual?
Si le ha venido a usted en la cabeza la idea de 17 sistemas educativos, 17 sistemas de caza y licencia… en definitiva, 17 máquinas electorales, entonces quizá esté de acuerdo con las voces que hoy en día claman por la vertebración del sistema sanitario español ante la aparición de inequidades desde que se culminó el proceso de traspaso de competencias.
Tampoco se trata de exagerar. La cosa no está tan mal. Resulta estimulante encontrar ciertas dosis de acercamiento entre las comunidades a la hora de afrontar su gasto farmacéutico en 2010. Al fin y al cabo —y es lo único que nadie parece poner en duda— está claro que los problemas son los mismos para todos.
Son los puntos de dispersión los que levantan las sospechas. Algún responsable sanitario dice, y con razón, que sería más lógico tener un único Consejo Asesor para los hospitales que tener uno en cada comunidad autónoma; eso por no hablar de la dispersión en cuanto a objetivos a los prescriptores o las diferentes visiones sobre el sistema de precios, si bien una modificación de esta herramienta necesita el visto bueno del Interterritorial.
Las taifas demostraron lo inútil que es que cada uno haga la guerra por su lado. Trasladado al ámbito sanitario, pelear por lo de uno sólo puede generar diferencias e inequidades en el SNS, un precio demasiado elevado para controlar el gasto. Las comunidades deberían llevar a la práctica la puesta en común de sus actividades y adoptar aquellas que demuestren ser más útiles para sus objetivos. Reducirá la burocracia y el coste y favorecerá la equidad.






































