Increíble. Con esta palabra se podría definir lo que desde hace unos cuantos meses ocurre en la comunidad autónoma de Andalucía, cuya Consejería de Salud, comandada por María Jesús Montero, da una y otra vez una vuelta de tuerca más a los farmacéuticos andaluces para salirse con la suya, cueste lo que cueste, e implantar un sistema de subastas de medicamentos. Y decimos cueste lo que cueste porque la dignidad que ha mostrado la mayoría de los profesionales farmacéuticos a la hora de decir “no” a las pretensiones de la consejera Montero les puede salir muy caro.
Así lo ha deslizado ya la consejera Montero después de que los colegios de farmacéuticos andaluces rechazasen la última propuesta del “Plan de estabilidad para la farmacia andaluza” elaborado por Servicio Andaluz de Salud (SAS) y propuesto a los boticarios de esta región a modo de ultimátum. De momento, desde la consejería de Montero se denunció el concierto que tienen establecido con el Consejo de Colegios Oficiales de Farmacéuticos de Andalucía (Cacof), con lo que el marco regulatorio en el que se enmarcan las relaciones entre farmacéuticos y consejería quedará suspendido. ¿Qué significa eso? Ya lo han anunciado desde la consejería: adiós al compromiso de hacer frente a los pagos de la factura farmacéutica en 40 días, adiós a muchos medicamentos que pasarán a dispensarse en hospitales y centros de salud, adiós a…
Y, por increíble que parezca, los responsables sanitarios andaluces todavía se quejan de que se utilice la palabra chantaje para definir su propuesta a los farmacéuticos. Increíble que en un país democrático como en el que vivimos las cosas se quieran imponer, ya no a través de ese sobreutilizado recurso del real decreto-ley, sino que se quiera hacer a través de la concesión de pequeñas dádivas a cambio de practicar ese oír, ver y callar (y, claro está, firmar). Desde EG, que en alguna ocasión ha sido crítico con el proceder del Cacof, reconocemos que en esta ocasión han actuado de manera ejemplar. Porque, como dijo Emiliano Zapata y tras él muchos más, “es mejor morir de pie, que vivir de rodillas”.






































