Pocas veces se ha visto un ejercicio de coherencia y responsabilidad tan grande como con el que Ana Mato y su equipo parecen estar encarando la recta final del año. Consciente de que legislar por encima de las posibilidades reales de un país es tan perjudicial como pasarse de frenada, el ministerio afronta cambios fundamentales en política farmacéutica que, bien enfocados, reavivan la esperanza de implantar un marco estable para el sector que compense los recortes con medidas de impulso al crecimiento y acaben con las limitaciones de acceso que denuncian los pacientes.
La luz al final del túnel podría ser Real Decreto sobre Precios y Evaluación de Medicamentos, sobre el que tan poca información hay todavía pero sobre el que radica la oportunidad de España para colocarse de nuevo junto a aquellos países que llevan años impulsando reformas estructurales en sus sistemas de decisión de precios y reembolsos para recompensar la innovación en su justa medida.
Este hecho podría ser el detonante perfecto para acabar con la denuncia efectuada la semana pasada por Alejandro Toledo. El manifiesto por el Paciente de la AGP es, también, otro ejercicio de responsabilidad que, sin mermar las bondades de la reforma sanitaria, reconoce que las medidas han contribuido a extender el criterio de la disparidad en las comunidades autónomas, segregando a los pacientes en función de su facilidad o dificultad para acceder a las innovaciones.
Como todo en la vida, nada es solo blanco o negro, y el sistema sanitario empezaba a necesitar urgentemente que alguien le inyectara dosis de sentido común como ésta. Pero sin duda la más esperanzadora es la que Mato ha trasladado a la dirección general de Servicios y Farmacia. Lejos de instalarse en la autocomplacencia por los efectos de los ahorros conseguidos, la voluntad del Ministerio de Sanidad de “levantar el pedal” una vez se confirme que los efectos del RDL 16/2012 son permanentes es la mejor noticia que los agentes del medicamento podían recibir de cara a un año que, de nuevo, se presenta peor que el anterior: en 2013 se alcanzará un gasto en oficina de farmacia próximo a los 8.300 millones. Inferior al de 2003.






































