La decisión de desfinanciar hasta 426 presentaciones, en un buen e imprescindible primer paso. Pero solamente eso. Viene a dar respuesta a una necesidad tanto económica, por el ahorro para el sistema de hasta 450 millones que se espera, como lógica ya que no se puede estar financiando laxantes y mucolíticos mientras se ponen trabas al uso de tratamientos para patologías graves como puede ser la hepatitis C, la oncología o la prevención de ictus.
Pero la decisión del Interterritorial no puede quedarse ahí. Ahora, el Ministerio de Sanidad tiene que dar opciones de desarrollo a los medicamentos que han resultado desfinanciados. En primer lugar, debe ser ágil en la reconsideración del estatus legal de la mayoría de ellos, de manera que puedan ser dispensados sin la necesidad de receta médica. Con ello tendrían autorizada la posibilidad de realizar publicidad dirigida al público, con lo que sería posible promocionarse. De otro modo, sin reembolso público y sin publicidad se estaría condenando a la desaparición a gran parte de ellos.
Eso sí, la situación de desfinanciación y exclusión de la prescripción no tiene por qué ir ligada a un abandono de su recomendación por parte de los médicos. Más bien al contrario. El médico, al igual que el farmacéutico, puede y debe seguir utilizando estos productos, por lo que es necesario que los módulos de prescripción los recojan, aunque estén fuera del nomenclátor.
Pero hay otro asunto que también es preocupante en relación a la desfinanciación. Es la alarma que algunos están tratando de crear interesadamente sobre las supuestas subidas de precio de los medicamentos desfinanciados. Aunque el RDL 16/2012 contempla la posibilidad de establecer un sistema de precios notificados, y autorizados por Sanidad, creemos que sería un error ponerlo en marcha. Primero porque una actuación intervencionista de este tipo atentaría contra la libertad de mercado. Además, no existe mejor control de precios que la competencia y, por ese motivo, la historia ha demostrado los medicamentos de autocuidado mantienen sus precios en un nivel aceptable.
Por todo ello, según cómo se ejecuten estos siguientes pasos, la desfinanciación practicada será algo positivo para todos o será solo un medicamentazo. De Sanidad depende.






































