| viernes, 09 de noviembre de 2012 h |

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se ha mostrado dispuesto a homogeneizar la prestación sanitaria y farmacéutica en todo el país. Según ha asegurado, quiere que “todo el mundo sea tratado por igual”. Lo ha dicho a cuenta de la polémica abierta sobre el euro por receta, pero esta afirmación debería ser extensible a cualquier ámbito de la prestación sanitaria y farmacéutica ya que tiene en muchos casos una repercusión mucho mayor que unos cuanto euros.

Tal vez el señor Rajoy no lo sepa, pero en España hay pacientes que no tienen acceso a tratamientos de última generación porque no se ha aprobado su utilización en sus respectivas comunidades autónomas o se pone trabas difícilmente justificables a su uso por parte de los médicos. Un hecho que supone un agravio frente a otros pacientes que, por el hecho de residir en otro territorio diferente tienen acceso a un tratamiento más eficaz o más seguro y, por tanto, obtienen un resultado terapéutico que es mucho mejor.

Durante mucho tiempo, las autonomías han diseñado y ejecutado planes diversos para ahorrar en farmacia que, casi siempre, daban como resultado que se modificaba la disponibilidad de medicamentos al alcance de los médicos y, por tanto, de los pacientes.

En la actualidad son bastantes los medicamentos innovadores, como en los ámbitos de la anticoagulación oral, la hepatitis o algunos tipos de cáncer, en los que existen diferencias muy relevantes en las posibilidades de uso en unas comunidades frente a otras. Incluso los médicos de Familia se quejan de que en algunas autonomías son ellos quienes gestionan el tratamiento y en otras la gestión es de los médicos especialistas y, por tanto, el acceso se hace más difícil.

Pero no solo hay diferencias en ese ámbito. También hay diferencias legislativas que hacen del territorio nacional una realidad de 17 compartimentos. Algo que esperamos que pueda terminar con la Ley de Mercado Único que prepara el Ejecutivo. En cualquier caso, aplaudimos la iniciativa de Rajoy, siempre que no se quede en la anécdota del euro por receta. Y, por tanto, esperamos que inste al equipo de Ana Mato a trabajar en esa línea para homogeneizar, siempre fijándose en los mejores, la asistencia sanitaria en nuestro país.