De manera paralela a la reducción de ventas de la industria farmacéutica a causa de las medidas de control del gasto en medicamentos, las compañías afincadas en España han ajustado sus plantillas, especialmente en el ámbito comercial para afrontar con garantías el futuro. Con ello, los visitadores médicos, principal víctima de las reestructuraciones, van perdiendo cada vez más peso en la fuerza laboral de la industria farmacéutica. Tanto es así, que en los últimos tres años su número se ha reducido en casi un 45 por ciento al pasar de 17.000 profesionales en 2009 a 9.400 en junio de 2012 según datos de Ceatimef.
Además, en los últimos meses, lejos de suavizarse la tendencia, esta se ha visto incrementada ya que solo en los seis primeros meses de año se han producido otras 970 bajas, más de un 10 por ciento del total. Aunque no es la única razón, el hecho de que el mercado se encamine peligrosamente a tener el mismo tamaño que en 2002, está siendo determinante para que las compañías busquen cómo adelgazar sus costes para regresar a la senda de los beneficios.
Además, en los últimos años, estos profesionales han sufrido en sus carnes el endurecimiento de las reglas autonómicas que permiten la visita a los profesionales sanitarios. Por otro lado, la proliferación de fusiones de compañías y, por tanto reducciones de plantilla para ganar eficiencia ha mermado también su número. Pero no solo esto. Las nuevas tecnologías también suponen un serio competidor y, por último, pero muy importante, el hecho de que la industria haya focalizado el desarrollo de sus productos para el ámbito hospitalario que requieren de un menor número de delegados.
A pesar de todos estos otros factores, no cabe duda de que la mala salud económica de la industria ha forzado y acelerado la destrucción de empleo directo que solo en algunos casos será sustituido por el outsourcing. Pero los visitadores son solo la parte más visible de la destrucción de empleo en el sector. Durante los últimos años se han deslocalizado diversas plantas de producción, cuya actividad será muy difícil de compensar. Por ese motivo, es necesario empezar a trabajar ya en la consolidación del sector y la prevención de una mayor destrucción de un empleo con alta cualificación y formación.






































