No cabe duda de que la modificación del copago está teniendo el efecto buscado sobre la demanda farmacéutica. Desde su puesta en marcha, en julio pasado, ha presionado a la baja la evolución del mercado farmacéutico hasta dejarlo en variaciones interanuales del 13 por ciento, según datos de IMS Health. Precisamente, la consultora estima que el efecto del copago a final de año, con solo seis meses de aplicación, será equivalente al 5 por ciento del mercado total. Esta cifra, para el mercado financiado será, por tanto, muy superior.
Este efecto se suma al resto de medidas que se han puesto en marcha en los últimos años, especialmente el sistema de precios en el ámbito de los medicamentos no protegidos por patente, las limitaciones al acceso que se están poniendo en marcha en todas las comunidades autónomas, así como las restricciones a los lanzamientos y sus precios que se están observando últimamente y que, en un futuro próximo, se acrecentarán.
Con todo, el mercado no se recuperará hasta pasado 2016, acumulando siete años de números rojos en el ámbito de la oficina de farmacia y seis en el mercado total. En esa fecha, el valor de las ventas de medicamentos en oficina de farmacia se aproximaría al existente en 2002, retrocediendo ni más ni menos que 14 años. Eso sin tener en cuenta el efecto de la inflación ni los descuentos del 7,5 ó 15 por ciento que no se recogen en los datos de la consultora. Si se asumen, el mercado en 2016 sería un 45 por ciento inferior al existente en 2002 en valores constantes.
El escenario de futuro es, por tanto, desolador para el sector. Sin que sea necesario que la Administración ponga en marcha nuevas políticas de control del gasto, la tendencia del mercado es ya la del hundimiento. Y por mucho tiempo. Es algo que debería tener en cuenta la Administración. No se puede seguir presionando a la baja el mercado porque los ahorros incrementales que consigan pueden no compensar otros costes directos o indirectos. El nuevo escenario en el comportamiento del mercado farmacéutico español es ya una realidad. No se parece en nada a lo existente hace cuatro o cinco años. Ahora hace falta dar coherencia al sistema y estabilidad al sector para hacer transitable el empedrado camino que va a tener que seguir.






































