La metamorfosis de la imagen y las percepciones sociales son muy claras en la industria

farmacéutica. Una nueva estrategia ha venido a engrosar el mito: le llaman el ‘marketing del miedo’

| 2010-01-15T16:09:00+01:00 h |

Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, se encontró en su cama convertido en un monstruoso insecto… Es La metamorfosis, de Franz Kafka, un cruel relato que simboliza una realidad de la que hoy día nadie —que se lo pregunten a Tiger Woods— está libre de verse. Hay, sin embargo, quien muy a pesar suyo ya está acostumbrado a ello.

La metamorfosis de la imagen y las percepciones sociales son muy claras en el caso de la industria farmacéutica: por un lado cura enfermedades, pero por otro vive de ellas; gasta ingentes cantidades de dinero en aumentar sus mercados; comercializa medicamentos que no aportan nada nuevo; oculta información… Son mitos que encubren una realidad muy escasa, poco conocida o que en algún momento puede no interesar conocer.

Una nueva estrategia ha venido a engrosar el mito. Le llaman el ‘marketing del miedo’, y consiste en introducir un temor entre la población para vender los productos que combaten ese miedo. A medida que los países ricos del mundo no saben qué hacer con las vacunas de la gripe A, las acusaciones de lucro contra la industria farmacéutica han puesto en tela de juicio hasta la gestión de la OMS.

Pocos contemplan, sin embargo, el coste que ha podido tener para las compañías investigar la vacuna, y seguramente nadie contempla el coste que para ellas acarrea destruirlas. Porque se puede ser previsor, como dice Trinidad Jiménez, y guardar la vacuna por si sirve para el año que viene. Pero es bastante improbable. En la gripe estacional los virus mutan. Por eso las vacunas cada año son distintas.

Teresa Forcades, la monja benedictina estrella de Youtube, fue quien hace meses proclamó la guerra a la vacuna. Ahora que la alarma ha pasado la recuerdan. Pero si la población de riesgo no se ha vacunado no es porque se haya generado una falsa alarma, sino porque los médicos no la han recomendado, esgrimiendo carencias de seguridad no demostradas. En cuanto a la alarma, conformémonos con dar las gracias porque haya sido falsa y no bajemos la guardia. La gripe volverá en 2011, y ya sabemos lo que le pasó al pastor con el lobo.