El CISNS acordó la semana pasada una serie de medidas que daría lugar a una reducción de 1.500 millones en el gasto en medicamentos a través de receta. Es decir, aproximadamente un 12 por ciento del gasto total. Pero las cuentas no salen con las propuestas que se han dado a conocer desde el Ministerio de Sanidad.
Estos 1.500 millones procederían de la modificación del Sistema de Precios de Referencia (SPR), 916 millones; de la rebaja de precios de los genéricos y el control de los descuentos, 317 millones; y de la limitación del precio de financiación de medicamentos para síntomas menores, 352 millones.
Los medicamentos en el SPR suponen aproximadamente el 18 por ciento en valores del total de la prestación. Es decir, 2.250 millones según datos de 2009. Una reducción de 916 millones es más del 40 por ciento de ese total. Una cantidad que no parece alcanzable por igualar el precio de referencia al precio menor ya que la diferencia entre ambos suele ser mínima. Tampoco parece que bajar el umbral mínimo desde los dos euros a uno vaya a solucionar mucho más.
Por otro lado se espera lograr un ahorro de 317 millones por la reducción de precios de los genéricos. Una cantidad que supone más del 28 por ciento de sus ventas al SNS, y que, de llevarse a cabo significaría, sin duda, la desaparición de compañías, principios activos y presentaciones, con lo que podría darse un efecto rebote de deslizamiento hacia otros principios activos.
Poco tiene de positivo lo que las consejerías y Ministerio de Sanidad consensuaron la semana pasada. Si acaso despejar las dudas y peticiones por parte de numerosos consejeros de realizar una rebaja lineal de precios a todos los medicamentos, cuestión desechada por el impacto sobre el empleo y la I+D que tendría en un momento clave como el actual.
Una vez más se carga contra el sector, en este caso industria de genéricos y en general a los que están en SPR, distribución y farmacia, la búsqueda de la sostenibilidad del SNS y se reduce, de nuevo el precio a pesar de ser la única variable del gasto que está controlada. Una vez más, por desgracia, se toman medidas cortoplacistas y coyunturales que poco o nada arreglarán.






































