c. r. Madrid | viernes, 30 de noviembre de 2012 h |

El copago farmacéutico por renta y el euro por receta parten de la misma base: no son medidas recaudatorias, sino disuasorias, destinadas a promover un uso racional de los medicamentos. Hasta ahora, el copago estatal ha dado muestras sobradas de su capacidad de impacto en la reducción de la demanda. Sumado a él, el impacto del euro por receta debería, teóricamente, haber disparado la contención de la demanda de medicamentos en Cataluña en el mes de octubre, primero que contabiliza el efecto de ambas medidas. No ha sido así. En el cómputo global, Cataluña es la cuarta región que más baja en recetas facturadas y en el gasto, una situación que, en la práctica, distorsiona el efecto disuasorio de la tasa farmacéutica y la perfila con un fin recaudatorio.

El número de recetas facturadas en octubre en el Sistema Nacional de Salud descendió un 12,21 por ciento. Siete comunidades autónomas, con Cataluña en medio, superaron esa media. El efecto conjunto del copago y el euro por receta se reflejaron en un descenso del número de recetas del 17,45 por ciento por ciento. Mientras, el efecto único del copago por renta bajó la demanda un 17,77 por ciento en Castilla-La Mancha; un 19,63 por ciento en la Comunidad Valenciana y un 20,93 por ciento en Murcia.

Distorsiones

Sin embargo, y a pesar de que los datos de octubre siguen confirmando, como en los tres meses anteriores, los efectos del copago, su impacto sobre las comunidades autónomas sigue siendo muy dispar. Hay más de 19 puntos de diferencia, por ejemplo, entre Murcia y Canarias, la comunidad que menos bajó su número de recetas en octubre (un 1,95 por ciento), a pesar de estar aplicando el copago.

Otro buen ejemplo es Andalucía. En octubre, prácticamente clonó los resultados alcanzados en el País Vasco: una reducción próxima al 8,5 por ciento en la factura; una reducción del número de recetas próxima al 6 por ciento y una bajada del gasto medio por receta próxima al 2,5 por ciento… Pero con una diferencia fundamental entre ambas: Andalucía aplica el copago farmacéutico por renta, y el País Vasco no.

Ahorros globales

Traducido en euros, el ahorro generado gracias al copago farmacéutico estatal se situó en octubre en 166,6 millones de euros, según anunció la ministra de Sanidad, Ana Mato, en el pleno del Congreso de los Diputados. Sumados a los obtenidos desde que entró en vigor el copago farmacéutico por renta suma ya 803 millones de euros de ahorro en la factura en cuatro meses.

En total, el SNS registró un gasto farmacéutico de 768,7 millones de euros, lo que supone una reducción del 17,81 por ciento con relación al mismo mes del año anterior, que ya sitúa la variación interanual en el -11,29 por ciento. Un total de siete comunidades registraron reducciones por encima del 20 por ciento y sólo dos bajaron por debajo de los dos dígitos. Las regiones que más redujeron su gasto fueron Asturias (25,92 por ciento); Murcia (25,46) y Comunidad Valenciana (24,12).

El primer puesto alcanzado en octubre por el Principado de Asturias no tiene tanto que ver con el número de recetas (lo bajó un 13,96 por ciento), como por el hecho de que fue la región que más redujo su precio medio: un 13,91 por ciento. Tras las importantes bajadas de esta variable en los meses previos a la entrada del copago y, sobre todo la desfinanciación, el valor medio de los medicamentos ha subido. Aún así, el gasto medio bajó un 6,38 por ciento en la media de todo el Sistema Nacional de Salud.