La política farmacéutica no tiene el mismo peso en los programas electorales que los principales partidos han presentado de cara a las elecciones autónomicas y municipales en Andalucía. De entre todos ellos, el abanico de medidas más extenso está en el programa socialista, que apuesta por continuar y profundizar en la línea actual, con un énfasis especial en la introducción de las innovaciones.
“No vamos a dejar en la estacada a ningún paciente de hepatitis C, cáncer o cualquier otra patología que necesiten terapias innovadoras según criterios clínicos”, señala el programa de gobierno que la semana pasada presentó la presidenta de la Junta, Susana Díez. “La falta de medios económicos de una persona —continúa— no va a ser obstáculo para que acceda al tratamiento que necesita”. El PSOE promete trabajar para ello en diversas líneas.
En primer lugar, los socialistas apuestan por aplicar “un sistema de financiación selectiva de los medicamentos” y por determinar “un modelo de fijación de precios para los medicamentos innovadores junto con la introducción de nuevos mecanismos de compra pública”, que aseguren el acceso de todos los pacientes a los medicamentos innovadores para los que tengan indicación y que, a la vez, favorezcan la investigación farmacéutica “sin comprometer la sostenibilidad del sistema sanitario ni provocar una mercantilización de la salud”.
Además, el PSOE promete incorporar en las prestaciones del sistema sanitario público andaluz un conjunto de tratamientos biológicos con células madre en indicaciones en las que se ha demostrado su eficacia y que hasta ahora solos e utilizaban con carácter experimental. “Lo haremos —dice el programa— bajo condiciones de máxima calidad y seguridad, a través de la red de salas blancas de la Iniciativa Andaluza de Terapias Avanzadas. En esta línea, el PSOE promete introducir mecanismos para facilitar la incorporación de pacientes andaluces a ensayos clínicos de investigación de medicamentos de vanguardia.
La preocupación por el acceso a la innovación también está presente en las promesas populares, pero de una forma mucho menos concreta. En este apartado, el programa con el que Juan Manuel Moreno concurre a las elecciones prevé establecer las medidas necesarias para aumentar la accesibilidad a los tratamientos y especialmente de los medicamentos huérfanos.
Por lo demás, el programa popular solo añade en materia farmacéutica su promesa de suspender “de forma inmediata” la subasta de medicamentos, al considerar que atenta contra la equidad en el acceso, línea que el PSOE no tiene intención de abandonar. “Avanzaremos en medidas que potencien la sostenibilidad financiera del sistema sanitario, extendiendo el modelo iniciado con las conocidas popularmente como subastas farmacéuticas o las centrales de compras”, dice el programa socialista. Frente a él, los populares aseguran que los andaluces no solo no tienen acceso a los mismos fármacos que el resto de los españoles, sino que existen diferencias dentro de la propia comunidad, según la provincia en la que vivan.
El segundo programa más extenso en promesas en Farmacia es el de Izquierda Unida, que promete “una nueva política farmacéutica”. La reestructuración, según IU, debe ser global “disminuyendo la influencia de la industria farmacéutica en las decisiones sanitarias, restando sus cuantiosos beneficios y ganando independencia”. En esa línea, y además del uso de tecnologías y medicamentos respondiendo a criterios de coste-efectividad, su programa habla de completar la implantación de medicamentos genéricos a todos los niveles; uso racional del medicamento; gratuidad a personas sin recursos; distribución y dispensación de los medicamentos en los centros públicos, tanto en los centros de salud como en hospitales (Farmacia pública) y una propuesta de largo alcance: “fabricación por parte de la administración pública de medicamentos esenciales (farmacéutica pública)”.
Por contra, casi nulas son las medidas concretas en Farmacia del programa de Podemos, que se limita a expresar su apoyo, como el resto de partidos, al fomento de las compras centralizadas, tanto a nivel autonómico como estatal. Su programa, como también señala el de Izquierda Unida, sí hace más referencia a la necesidad de aumentar los recursos económicos para la sanidad andaluza.
El PP no habla de más recursos, pero sí de mejorar la gestión de los actuales. Promete una “revisión completa” de los gastos de la Administración sanitaria y “un calendario de pago realista “que atienda adecuadamente el pendiente de pago a proveedores”. Asimismo, promete sufragar los gastos de los pacientes que se hayan tenido que trasladar a otra comunidad para recibir un tratamiento que no esté contemplado en la cartera de servicios sanitarios de Andalucía o que por el tipo de patología sea conveniente su traslado a otro centro de referencia.






































