MARTA RIESGO Madrid | viernes, 22 de mayo de 2015 h |

Medtronic protagonizó la adquisición más grande del sector en 2014, con la compra de Covidien por 42.900 millones de dólares. Con la operación completada, su presidente en España, Javier Colás, explica los beneficios que aporta y los retos que presenta.

Pregunta. Comenzaron el año con la culminación del proceso de compra de Covidien, ¿Qué significa esta adquisición para la compañía?

Respuesta. La adquisición de Covidien es fundamental dentro del cambio estratégico que nos planteamos hace tres años, que busca pasar de ser proveedores de innovación a proveedores de soluciones que generen valor en salud. Las unidades quirúrgicas eran nuestra asignatura pendiente porque es una de las áreas más importantes del hospital, con un techo de gasto muy importante y donde la revolución industrial está pendiente. Gracias a esta adquisición podemos introducirnos en la búsqueda de eficiencia en esta área.

P. ¿Cómo está siendo el proceso de absorción?

R. Al ser dos compañías muy complementarias, la integración está siendo muy fácil y nada traumática. La adquisición nos ha convertido en el primer proveedor en la mayoría de hospitales y un proveedor importantísimo en la búsqueda de gestión de la eficiencia en las unidades clínicas, donde la tecnología tiene un papel clave.

P. Con esta adquisición ¿Qué previsiones manejan a corto y medio plazo?

R. Estamos encontrándonos con múltiples sinergias que nos permitirán que uno más uno sean más de dos y que, por tanto, nuestros resultados sean mucho mejores juntos de lo que serían por separado.

P. ¿Tienen en mente nuevas adquisiciones?

R. Seguiremos con adquisiciones porque, a medida que nos introducimos en el nuevo escenario en el que queremos ser un actor importante como proveedores de soluciones para la eficiencia y sostenibilidad del sistema, encontramos muchas áreas que tenemos que desarrollar, y algunas de ellas las desarrollaremos con la adquisición de compañías que ya tengan este conocimiento.

P. La sostenibilidad es uno de los principales retos del sector. ¿Qué aporta Medtronic?

R. Tenemos el deber de hacer todo lo posible por hacer el sistema sanitario más eficiente y sostenible porque lo contrario sería un desastre para nosotros. Somos conscientes de que tenemos que aportar innovación tecnológica que ayude al sistema a ser más eficiente. Podemos hacerlo porque tenemos información, estamos cada día en casi todos los hospitales del país y conocemos la actividad que se hace y los recursos de los que se dispone.

P. Y. ¿qué papel juega la administración en la búsqueda de esa eficiencia?

R. El Gobierno es consciente de la necesidad de ganar eficiencia. Desde hace meses tenemos reuniones tanto con el Ministerio de Hacienda como con Sanidad y la eficiencia en los procesos es siempre un elemento central . Llevamos tres años hablando de las modificaciones que tendría que acometer el SNS y no ha habido la valentía suficiente como para acometerlas. Las barreras están diagnosticadas desde hace años y no se ha adoptado ninguna solución. Hacen falta planes estratégicos que vayan más allá de un año, unidades clínicas nítidas que actúen más allá de las paredes del hospital y sistemas de incentivos que motiven a los profesionales.

P. ¿Es posible con 17 sistemas diferentes?

R. Tratar de culpar a los 17 sistemas sanitarios de los problemas de eficiencia solo nos lleva a distraernos. Son cosas que no van a cambiar y no puede ser una excusa para que cada una de las comunidades no sea más eficiente. Se puede adoptar en cada una un marco laboral, las condiciones de financiación, la planificación presupuestaria y la transparencia en la información que el sistema necesita para ser más sostenible.

P. Pero son constantes las denuncias de falta de equidad entre comunidades.

R. La cruda realidad es que las faltas de equidad, las diferencias en accesibilidad y en calidad, se dan dentro de cada comunidad autónoma. Hoy por hoy la calidad que un paciente recibe depende más de su código postal que de la comunidad autónoma en la que resida. No es un problema que podamos identificar con una determinada comunidad autónoma, aunque pueda existir variabilidad entre ellas. Es verdad que hay diferencias presupuestarias entre lo que cada una dedica a gasto sanitario, aunque con la falta de transparencia que tenemos no sé si este dato es muy fiable. Si pudiéramos contar de verdad lo que cada comunidad gasta en cuidar la salud de sus ciudadanos nos podríamos llevar alguna sorpresa.

P. En los últimos años la industria ha denunciado falta de predictibilidad, ¿lo comparte?

R. El sistema es demasiado previsible. Me gustaría que nos enfrentásemos ante un cambio real porque así tiene que ser. A pesar de que los profesionales están convencidos del camino a seguir, desde la administración no son capaces de crear el marco legislativo adecuado para que estos cambios se puedan dar. De hecho, cuando se ha intentado la demagogia política se ha cargado cualquier iniciativa. Los políticos han aprendido que lo único conveniente desde el punto de vista político es dar la noticia de la inauguración de un hospital y se han inaugurado más de los que se necesitan. Esto reduce la eficiencia de los ya existentes y genera problemas de accesibilidad. Tenemos muchos centros trabajando en actividades complejas a un nivel muy bajo y sus resultados en calidad pueden ser deficientes. No podemos hacer transplantes cardiacos en cada rincón del país.

P. Con todo, ¿cree que llegará el ansiado pacto por la sanidad?

R. Siempre he sido muy optimista y he pensado que se pondrían de acuerdo, pero ya he tirado la toalla. Han demostrado que, a pesar de las numerosas oportunidades, no lo han hecho. El cambio tiene que venir desde dentro, tienen que ser los propios profesionales los que cambien el sistema y la industria tiene el deber de colaborar.

Seguiremos con adquisiciones porque encontramos muchas áreas que tenemos que desarrollar”