Jordi Faus es abogado y socio de Faus & Moliner | viernes, 05 de abril de 2013 h |

Ahora toca asegurarse de que los esfuerzos se concentran en actuaciones bien calibradas

Esta semana se han producido dos hechos que animan a una reflexión acerca de las actividades de I+D. El primero es la publicación, en el New England Journal of Medicine, de los resultados del estudio Predimed coordinado por Ramón Estruch del Hospital Clínico de Barcelona. El simple hecho de la publicación en el New England Journal of Medicine da una idea del rigor del trabajo, en el cual se han valorado los efectos de la dieta mediterránea en más de 7.000 personas con factores de riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. El estudio no ha sido promovido por compañía farmacéutica alguna y no supone la presentación de ningún producto nuevo ni de resultados logrados con determinado tratamiento farmacológico. Los únicos productos beneficiados son el aceite de oliva virgen extra y los frutos secos. Aún así estamos ante un trabajo de primer nivel que además ha tenido una gran repercusión en los medios tanto en España como en Estados Unidos. Felicitaciones pues Estruch y al resto del equipo por un trabajo de investigación que traspasa nuestras fronteras y refuerza la posición mundial de la dieta mediterránea, uno de nuestros mejores activos.

El segundo, que también guarda relación con el New England Journal of Medicine, es la publicación de la sentencia de la Audiencia Nacional en 6 de marzo por la que se confirma que el Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (Geicam) tiene derecho a mantener su estatus como entidad declarada de utilidad pública. La Audiencia Nacional corrige así la actuación del Ministerio de Economía, que había revocado dicha declaración por entender que los únicos beneficiarios de las actuaciones de Geicam eran sus socios; haciendo hincapié en que había suscrito diversos contratos de prestación de servicios con la industria farmacéutica, los cuales le habían reportado considerables ingresos. La sentencia concluye que las aportaciones de la industria en contraprestación por servicios prestados no son causa suficiente para revocar la declaración de utilidad pública. Es de agradecer porque tan buena puede ser la investigación con fondos públicos; como la que puede promover la industria. La sentencia recuerda que algunos de estos estudios de Geicam también fueron publicados en el New England Journal of Medicine y aportaron conclusiones de gran relevancia en relación con el tratamiento del cáncer de mama.

Son dos noticias que deben animarnos. En España se investiga, se investiga bien, y se obtiene reconocimiento internacional especialmente cuando los proyectos están correctamente dimensionados y abordan objetivos alcanzables en nuestro entorno. Seguramente llevamos años ya apartados del nefasto “que inventen ellos”, y es posible que antes de la crisis muchos tuvieran la tentación de irse al otro extremo y dilapidar recursos en actuaciones poco sostenibles. Ahora no toca plegar velas y recortarlo todo, pero sí asegurarse que los esfuerzos se concentran en actuaciones bien calibradas, con posibilidades de éxito y reconocimiento internacional, en ámbitos de actuación donde se pueda aportar valor de forma efectiva.

@FausJordi en Twitter