Es un hecho contrastado que cuando la crisis entra por la puerta, la sanidad sale por la ventana. También lo es que las últimas dos legislaturas lideradas por Artur Mas han estado condicionadas por el proceso soberanista. Sin embargo, realizar una radiografía justa a un consejero de salud requiere alejarse de la polémica que ha rodeado (y rodea) a Cataluña en los últimos cinco años. Boi Ruiz ha sido un consejero de recortes e impagos a las farmacias, al tiempo que un firme convencido de que la independencia es el mejor futuro para Cataluña, pero también un gestor que no llegó a ahogarse en el maremoto financiero que vive España desde hace un lustro.
Ruiz llegó a la consejería de Salud un 29 de diciembre de 2010 y revalidó el puesto el 27 del mismo mes en 2012. Sus nombramientos no fueron inocentes. Mas le encomendó enderezar una sanidad que arrastraba un déficit de 850 millones de euros y, en su primera comisión, anunció que no habría “ni una prestación más sin apoyo presupuestario”. A partir de ahí, la principal tarea del consejero fue la búsqueda incesante de financiación.
Primero fue el euro por receta, hasta que se topó con la oposición del Tribunal Constitucional por invadir competencias. Posteriormente se desarrollaron las ‘tarifas planas’ para las patologías, que no encontraron el amparo sectorial y perecieron por la vía de los hechos consumados. Y por último, los modelos de riesgo compartido, donde sí encontró el éxito y cuya fórmula se ha exportado tanto a otras comunidades autónomas como al Ministerio de Sanidad.
El trabajo no produjo los frutos necesarios. Continuaron los recortes y los impagos no desaparecieron. La oposición cargó las tintas contra Ruiz y el 28 de julio de 2014 el ex consejero pasó su trance más amargo: una moción de reprobación contra su gestión. Cuando todo apuntaba al fin de su etapa, consiguió esquivar el episodio gracias a los votos de Esquerra Republicana. Una primera semilla de una coalición que, irónicamente, ha acabado con su carrera política precisamente por la oposición del líder republicano, Oriol Junqueras.
Si existe una palabra que resuma su concepción de modelo sanitario, esa es proactividad. Ruiz ha augurado en más de una ocasión que los niveles de financiación de 2007 no volverán, así como la pirámide poblacional augura un crecimiento exponencial de la cronicidad. Para cuadrar el círculo, el ex consejero siempre apostó por anticiparse a la enfermedad, por no parecerse a un taller de reparaciones y sí a una escuela. El futuro será quien decida si era sólo un eslogan o la realidad del nuevo siglo.






































