Carlos b. rodríguez Madrid | viernes, 04 de diciembre de 2015 h |

El gasto farmacéutico
“La presión de los innovadores es imparable y su coste debe ir acompañado de medidas
que permitan incorporarlos”

El eterno debate del copago “El debate sobre la reforma sanitaria no es científico, del impacto real que tiene esta reforma. Es ficticio y político”

Sobre el acuerdo gasto/PIB “Existe techo, pero no suelo. Va alineado con los objetivos de gasto y los informes que se mandan a Europa”

Sobre el ‘FLA’ de hepatitis C “Hacienda no se ha querido pillar los dedos, pero el techo de gasto son 727 millones para 52.000 pacientes”

Empezó la legislatura como portavoz de Sanidad del PP en el Congreso y terminó como secretario general del Ministerio. Ahora, desde las listas del PP a la Cámara Baja, Rubén Moreno hace balance de legislatura. EG ha hablado con él.

Pregunta. Un año después de llegar a la Secretaría General, ¿tiene la sensación de que ha pasado solo un año?

Respuesta. Tengo la sensación de que han pasado al menos cuatro. Seguramente era equivocada, pero la sensación que teníamos al llegar es que había bastante agitación e intentamos solucionar lo que la gente percibía como problemas. Ha sido un año intenso. El planteamiento fue trabajar 24 horas al día, como si fuera una legislatura completa.

P. ¿Cómo definiría la legislatura en materia farmacéutica?

R. Los mecanismos establecidos para controlar el gasto farmacéutico se han situado en una posición de sostenibilidad. La presión de la introducción de innovadores es imparable, pero su coste debe ir acompañado de medidas que permitan incorporarlos. De lo contrario esto no hay quien lo aguante.

P. Frente a los incrementos presupuestarios, el PP plantea que “no hay política social posible sin una buena política económica”. ¿Cómo garantiza esto la sostenibilidad del SNS ante posibles futuras crisis?

R. Las prestaciones sociales se financian con fondos públicos. Si estos fondos no aumentan y no disminuyen las prestaciones es obvio que va a deuda. Así se resolvió la legislatura anterior. Eso nos sitúa en una posición en la que ante una futura crisis el sistema debe estar bien armado y ser sostenible. Las prestaciones sociales hay que mantenerlas pero hay dos circunstancias: hay que aumentar el crecimiento económico y el empleo y hay que recordar a los que proponen ciertos niveles de gasto que ya lo pueden ejecutar, si quieren, en las comunidades donde gobiernan. Por otro lado, bajada del gasto no siempre es bajada de prestaciones. En esta legislatura ha aumentado la eficiencia (gracias al personal sanitario), han aumentado las prestaciones y cuestan menos.

P. Entonces, ¿el PP no cree necesario un suelo de gasto sanitario?

R. No tendríamos gran problema en hacerlo, pero éste es un estado autonómico con distribución competencial. Si establecemos un suelo mínimo te estarías metiendo en una competencia de las comunidades. ¿Le tengo que decir yo desde el Estado a Andalucía lo que tiene que gastar en Sanidad? De algún modo es recentralizar.

P. Toda vez que la realidad económica está cambiando, ¿está el PP abierto a flexibilizar algunos de los puntos de la reforma farmacéutica?

R. El debate sobre la reforma sanitaria no es un debate científico, del impacto real que tiene esa reforma. Al igual que ocurre con la diferencia entre sanidad privada y pública, en farmacia no basta con las opiniones. Tendríamos que poner sobre la mesa el análisis de los resultados de cada modelo de gestión. La única duda que puede haber, que se debatió en el Congreso, era si los tramos se podrían rediseñar. No se ha planteado pero ante una situación económica podríamos reevaluarlo. Ahora bien, el principio general que todo el mundo debería exigir a quien esté en el Gobierno es que el que más paga sea el que tiene más. Por eso creo que es un debate que no es real. Es un debate ficticio y muy político. Hablaremos de muchas cosas en la siguiente legislatura pero a ver si lo hacemos seriamente, porque me da la sensación de que el rigor es inversamente proporcional a la capacidad que tienen algunos, y algunos grupos, de salir en los medios.

P. ¿A qué se refiere?

R. Hay grupos que están pidiendo que los acuerdos del Consejo Interterritorial tienen que ser de ejecución obligatoria. Léanse el BOE porque ya hay ley que lo obliga… ‘Tarjeta única para todo el país’… ¡Es que ya es única! Cuando uno pretende ser presidente del Gobierno se le pide seriedad y rigor. Y en el debate de la sanidad falta mucho rigor.

P. ¿Qué repercusiones negativas traería un posible cambio de Gobierno que decidiera no continuar los acuerdos firmados con Farmaindustria?

R. Consecuencias negativas, no sé. Pero el mensaje que ha dado la industria farmacéutica es que es corresponsable y quiere arrimar el hombro para mantener la sostenibilidad del sistema sanitario, y lo hacen limitando sus ganancias. ¿Quién quiere romper un acuerdo como ese? ¿Por qué? Con ese pacto no pierdes. Perderás si rompes ese pacto.

P. Una de las dudas está en relación al Programa de Estabilidad, que fija un horizonte de gasto sanitario del 5,3 por ciento del PIB. Si se permite que el gasto en farmacia se mantiene en torno al PIB, ¿qué gastos deberían recortarse?

R. Es que no se está permitiendo. Es decir, el acuerdo no les garantiza el crecimiento. Existe techo pero no suelo. Por tanto, el acuerdo no va a repercutir negativamente en los profesionales, como plantea la OMC, va alineado con los objetivos de gasto y los informes que se mandan a la Comisión Europea.

P. ¿Que pasará con los pactos pendientes con Aeseg y Fenin?

R. Con Aeseg no debería haber ningún problema y con Fenin, en la última reunión que tuve tampoco lo había.

P. Pero el sector no es optimista…

R. Tampoco había mucho optimismo con Farmaindustria. Pero están bien planteados y deberían poder firmarse.

P. ¿Por qué ha habido más problemas con Fenin?

R. Porque es un sector mucho más heterogéneo. Consta de tres grandes bloques. Por una parte está la tecnología muy pesada. De cara al futuro, una de las medidas que hay que impulsar es un plan de renovación de esta tecnología, que no oscila igual que en el caso de la industria farmacéutica. Hablamos de compras cíclicas. Un segundo bloque va por concurso y el tercero, por receta. En receta es donde ellos deberían poder colaborar y no tienen ningún problema en hacerlo. Las grandes discusiones que hubo al principio era por contemplar todo Fenin como un solo paquete, como si fuera la industria farmacéutica.

P. ¿Podrían firmarse antes del 20-D?

R. En medio de unas elecciones es complicado hacer anuncios de otro tipo, pero deberían firmarlos, porque al fin y al cabo estás garantizando el gasto. Es un poco lo que hicimos con la hepatitis C. Su coste era de 3.050 millones a precio real, y la negociación consistió en establecer una serie de mecanismos, entre ellos techos de gasto, para establecer un techo de 727 millones, sabiendo que si el gasto es mayor te van a devolver el dinero. ¿Quién no quiere un acuerdo como ese?

P. Al Plan se le acusa de opacidad y falta de información…

R. No hay letra pequeña. Esto es público, es lo que hay.

P. ¿Por qué, si se fijaron 727 millones, Hacienda ha liberado 1.000?

R. El techo máximo de gasto son 727, cueste lo que cueste, para atender a 52.000 pacientes empezados a tratar a partir de abril. En cuanto el coste pase de los 727 millones de coste, la industria lo pagará hasta llegar a esos 52.000 pacientes. No obstante, antes de llegar a esa cifra hay que sentarse de nuevo a negociar pensando que hay más gente por tratar, porque algunos no están diagnostidos y otros no están tipificados. Es decir, que para tratar a todos los pacientes de este país necesitaremos más de 727 millones, pero los primeros 52.000 pacientes no costarán 1.000. Por otro lado, nosotros en abril pusimos a cero el marcador de los tratamientos. Pero existía una cantidad de gente que había sido tratada entre enero y abril. Es algo para lo que que las comunidades autónomas teóricamente tenían dinero para pagar pero si se acogen al FLA serán más de 727 millones porque serán más de 52.000 pacientes. Entiendo que Hacienda tampoco se pilla los dedos con eso. Los 1.000 millones van a facilitar a las comunidades autónomas que todos los pacientes sean tratados.

P. ¿En qué punto deja el PP las futuras negociaciones?

R. Yo espero que volvamos a ser nosotros los negociadores, pero la situación que dejamos era un último tramo extraordinariamente bajo, porque yo estaba pensando en el paciente 52.001 y los que vendrán después, y en dejar la negociación en las mejores condiciones posibles para quien venga después. A mi la industria no me va a poner un precio más alto que el de los últimos 5.000 pacientes que ya negociamos porque si me da un precio tan bajo yo voy a pedir ese precio como mínimo. Si entran otros ya hablaremos, incluso más bajo todavía.

P. ¿La vacuna de la varicela volverá está en farmacias?

R. Ya se dijo que mientras no estuviera en calendario vacunal no tenía sentido que estuviera en las farmacias. Una vez entre, ya no hay razón para que no esté en ellas, especialmente habiendo bajado el precio a los 19.50 euros. Una vez entre en calendario vacunal —hay comunidades que lo han adelantado pero empezaba el 1 de enero de 2016— debería estar perfectamente disponible. No debería haber ningún problema.

Fijar un suelo de algún modo es recetralizar. ¿Le tengo que decir a Andalucía lo que tiene que gastar en Sanidad?”

Los pactos con Aeseg y Fenin están bien planteados. Hacer anuncios en elecciones es difícil, perodeberían poder firmarse”

No debería haber ningún problema para que la vacuna de la varicela esté en las farmacias a partir del 1 de enero”