Ángel Calvo Yagüe Pharma Business Strategy | viernes, 13 de noviembre de 2015 h |

La continua presión en precios, las cada vez más inabordables trabas reguladoras y sobre todo la legislación volátil ha provocado el sentimiento entre las empresas familiares de tamaño medio y pequeño de observar el futuro con mucha preocupación. No es pánico, pero sí la convicción de hay que hacer algo y rápido. Por otra parte, la estrategia de internacionalización choca con la carencia de un tamaño mínimo y sobre todo de recursos financieros suficientes.

Ante esta situación muchas se plantean desde la venta completa de la sociedad hasta la entrada de socios inversores. Ni siquiera una 2ª generación bien preparada garantiza la continuidad. Y por otro lado, muchas compañías extranjeras buscan una compra de empresa no muy grande para introducirse en España y evitar el siempre incierto “start up”. Hemos visto en 2015 como varias empresas familiares han tomado esta decisión, como por ejemplo el grupo GES y parte del negocio de COMBINOPHARM, entre otras. Lo más frustrante es que muchas compra-ventas fracasan al poco tiempo, no se cumplen los objetivos que motivaron la transacción. Las causas son en general un proceso de “due diligence” mal ejecutado, atendiendo poco a lo importante y mucho a lo irrelevante, a no saber identificar lo bueno y lo malo de la compañía comprada.