La irrupción de las alergias estacionales ayuda a que se incrementen las ventas

Los efectos secundarios han sido minimizados en fármacos de nueva generación

| 2011-02-25T16:36:00+01:00 h |

Francisco rosa

Madrid

Cada primavera, cerca del 10 por ciento de la población española sufre los síntomas de la rinitis estacional, tal y como precisan los datos que proporciona el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF). Un problema que este año puede adelantarse, además de acrecentarse con la llegada de una primavera a la que ha precedido un periodo de lluvias muy amplio, que en principio favorecerá una mayor actividad de las plantas productoras de pólenes. En temporadas anteriores en las que se han dado estas mismas circunstancias, la asistencia a los servicios de urgencias se ha triplicado y las ventas de medicamentos antihistamínicos se han llegado a multiplicar hasta por cinco.

Y es que, en este periodo del año suele aumentar el consumo de productos antihistamínicos sin receta, un tratamiento farmacológico que sirve, principalmente, para ayudar al paciente a neutralizar o amortiguar los síntomas de la rinitis alérgica y que permite al enfermo poder desarrollar con normalidad las actividades derivadas del día a día.

El incremento en las ventas es un aspecto que tiene muy en cuenta durante estas fechas el colectivo farmacéutico. A este respecto, Ángel Hermida, vocal de Oficina de Farmacia del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Toledo, manifestó que con la llegada de la primavera y la temporada de alergias se incrementa el número de pacientes que sufren este tipo de afecciones. “Eso se nota en el aumento del número de unidades vendidas de antihistamínicos sin receta, que contribuyen a aliviar el gran malestar que provoca la rinitis estacional”, manifestó Hermida.

La vía de administración más común de estos medicamentos en el tratamiento de la rinitis estacional es la oral. No obstante, según el tipo de síntoma observado y la intensidad del mismo, puede ser recomendable la utilización de otro tipo de productos, como pueden ser lo que se comercializan en forma de sprays nasales o colirios para los ojos. En este sentido, para su aplicación, habrá que tener siempre en consideración tres aspectos muy importantes: la gravedad y duración de los síntomas, el síntoma que sea más relevante (en tanto que hay distintos tipos de fármacos y hay algunos más adecuados para síntomas concretos) y las preferencias que pueda tener el paciente, siempre que sea posible.

Como con cualquier otra patología, en caso de que los síntomas no remitan o en los casos graves, con presencia de síntomas de asma, el farmacéutico debería aconsejar la consulta con el facultativo médico para la realización de las pruebas diagnósticas correspondientes.

Síntomas habituales

Los principales síntomas que se derivan de este trastorno son la congestión y picazón nasal en los pacientes. Esta, a su vez, provoca continuos estornudos en el enfermo. Y por otro lado, es también frecuente que entre los pacientes con la enfermedad aparezca el cansancio, así como una inflamación de la mucosa nasal, que puede llegar a extenderse a los párpados y ojos. Todo este conjunto de síntomas hacen de la alergia primaveral un molesto problema de salud.

Volviendo a los fármacos que no requieren receta, es preciso conocer algunas advertencias que se hacen desde el CGCOF, sobre todo en lo relativo a la reutilización de estos fármacos. Según explican en el órgano colegial, “no es conveniente que el medicamento se guarde de un año para otro una vez abierto, ya que en los domicilios no está garantizada su conservación y puede producirse la degradación del fármaco y la pérdida de efectividad y seguridad”.

Otro tema sobre el que deben poner el énfasis los farmacéuticos para hacer frente a los síntomas de la rinitis estacional es el de la necesidad de compaginar el uso de antihistamínicos con algunas medidas preventivas en nuestro estilo de vida. Aquellos pacientes que sufran de alergia estacional deben tratar de reducir al máximo su contacto con el polen, manteniendo las ventanas cerradas, utilizando gafas de sol al salir a la calle, disminuyendo las actividades al aire libre o no secando la ropa durante las fases de máxima polinización.