| viernes, 30 de octubre de 2015 h |

La candidata del partido demócrata estadounidense a la presidencia de Estados Unidos, Hillary Clinton, ha instado al regulador estadounidense a tomar medidas para encontrar la forma de acelerar la reducción en el coste de los medicamentos genéricos en el mercado y luchar de esta forma contra las prácticas contrarias a la competencia que habitualmente se suceden entre la industria farmacéutica de aquel país, que posee el mercado más grande y de mayor volumen del planeta.

La petición que está dirigida expresamente a la FDA se engloba dentro de las críticas que Clinton realizó ante las variaciones en los precios de los medicamentos que provoca la industria farmacéutica en aquel país. Para ejemplificarlo Clinton aludió a la actuación de la compañía Turing, tras constatarse públicamente que la corporación había elevado el precio del fármaco Daraprim, un tratamiento para una infección parasitaria de 13,5 dólares a 750 dólares, tras adquirir los derechos de dicho medicamento.

Clinton aseguró que “la decisión de la compañía de aumentar artificialmente el precio explota los derechos de los pacientes que dependen de este fármaco, que se utiliza habitualmente para enfermedades del sistema inmunológico”. En ese sentido Clinton pidió expresamente a la FDA “acelerar las revisiones pendientes”, y animó a otras compañías a iniciar los trámites de autorización para lograr “alternativas genéricas a Daraprim”.

Esta petición de medidas fue trasladada por carta a la FDA y en ella Clinton también aseguraba que “la especulación de precios se produce cuando se sucede una acción unilateral en un mercado sin competencia”, pero instó a examinar tanto la industria en general y Turing en particular estas alarmantes fluctuaciones en el precio.

La FDA ya ha respondido a la petición de Clinton y aseguró en un comunicado que “revisará la carta y responderá directamente al remitente”, pero señaló que la revisión de la agencia de medicamentos es un asunto de “interés público”.

Este requerimiento está realizado por Clinton en plena precampaña electoral y en un momento en que los partidos están en el proceso de elección de los candidatos definitivos para lograr el poder en Washington. La estrategia de la candidata tiene un evidente carácter social ya que ha hecho de los temas de farmacia y sanidad su bandera electoral. Además esta no es la primera medida hecha pública por Clinton en este campo, ya que en el pasado septiembre propuso controlar los precios de los medicamentos. Para ello anunció que de llegar al Gobierno permitirá que Medicare — el programa de cobertura de seguridad social en Estados Unidos — negocie precios más bajos. Su plan pasa por poner un techo de 250 dólares al mes en el copago de los usuarios y asegurar que las compañías reserven una mayor parte de sus beneficios a la I+D, limitando los gastos de promoción, que en Estados Unidos pueden tener como destinatario último al consumidor.

Reacción

Las respuestas desde la industria farmacéutica no tardaron en llegar. El presidente de la Pharmaceutical Research and Manufacturers of America (PhRMA) John J. Castellani, explicaba que “la propuesta de Clinton retrasaría el reloj en la innovación médica y detendría el progreso contra las enfermedades que los pacientes más temen” y tildó de “radicales” las medidas propuestas por la candidata demócrata.