El del lobbista es un trabajo invisible, pero fundamental para trasladar a la clase política el impacto que las legislaciones pueden tener sobre un campo concreto. Javier Delgado, coordinador de Comunicaciones de la Alianza Europea por la Salud Pública (EPHA), ofreció a las asociaciones de pacientes algunas claves para aprender a influir en los poderes públicos. “Conociendo los procesos de decisión podemos influir sobre ellos”, afirma.
La EPHA es una plataforma europea que ayuda a organizaciones que no tienen representación en Bruselas a llevar allí sus reivindicaciones. Actualmente engloba a 93 asociaciones (entre ellas, varias de pacientes) de un centenar de países. Entre sus tareas está, precisamente, el “desmitificar y simplificar la complejidad de la política europea y buscar la transparencia a la hora de decidir”. EPHA enseña a sus asociados cómo funciona el mecanismo de decisión en la Unión Europea (Parlamento, Comisión y Consejo, con la amalgama de 28 posiciones diferentes) y explica a sus socios qué vías tiene para ejercer alguna influencia política.
En Europa, lo más alto a lo que se puede aspirar, después de influir en la Presidencia de turno que fija las prioridades semestrales, es conseguir una reunión personal con el presidente de la Comisión Europea. Ambas cosas las consiguió el Foro Europeo de la Discapacidad, una de las organizaciones europeas más grandes que existen y con mayor capacidad para captar fondos y recursos.
Pero cuando los fondos de los que se dispone no son tan grandes, es necesario tirar de imaginación. Por ejemplo, buscar un ‘cabeza de cartel’ del ámbito académico. La Asociación Europea de Parkinson dio muestra de ello cuando obtuvo el apoyo de una delegación de Premios Nobel de Ciencia y Medicina, que se reunió con los presidentes del Parlamento Europeo, del Consejo Europeo y de la Comisión para intentar asegurar el presupuesto de I+D+i.
Muchas veces, sin embargo, las fórmulas más tradicionales siguen funcionando. Desde que la crisis empezó a manifestar sus efectos en la Unión Europea han proliferado las actividades de páginas web; el envío de cartas a estados miembro o a la Comisión Europea y debates en la propia Eurocámara o con europarlamentarios.






































