Santiago de Quiroga | viernes, 29 de junio de 2012 h |

La desfinanciación de los medicamentos para síntomas menores es una buena medida para los pacientes, que verán cómo priorizan las administraciones sanitarias los recursos: el dinero que no debe faltar es el destinado a las patologías crónicas y más graves, sin duda. Pero sorprende enormemente que el Ministerio de Sanidad, con el aviso de Izquierda Unida, haya indicado que vigilará el incremento de precios de dichos medicamentos.

Anoto cinco razones de justicia y sentido común. Uno, en Europa el precio es libre. Dos, desfinanciar obliga a las empresas a invertir en estimular la demanda de los que se beneficien del uso del medicamentos sin receta. Negar el derecho es incomprensible en un partido liberal, aunque es normal en otro de corte comunista. Tres, las empresas que cuenten con buenos planes de marketing y buenos medicamentos sin receta, crearán empleo (o lo conservarán). Impedirles diseñar sus estrategias y decidir sus precios es una intervención que va contra la creación de empleo y la viabilidad de las compañías. Cuatro, el mercado y la competencia regularán los precios. La experiencia ya lo ha demostrado. No preocuparse de los 39 euros que vale un producto sin eficacia demostrada como Somatoline® y preocuparse porque un antitusivo llegue a ocho euros es un sin sentido. Cinco, la Farmacia puede aliviar con la venta los impagos y sus maltrechos márgenes. Es de justicia.

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