Santiago de Quiroga
Pocos eventos tienen la capacidad de reunir a un sector, tan amplio como variado y complejo, alrededor de una idea brillante que empieza a tener la marca de hacer las cosas bien, la marca Abbott. La presentación del “Informe Bernat Soria” es por mérito propio uno de los actos clave del mes, y su puesta en marcha una idea que ayuda a relanzar el debate sanitario. Para que este informe, impulsado por Esteban Plata, presidente de Abbott, sea un “oro” deberá ahora propiciar un análisis amplio en el sector y en la sociedad, sin prejuicios (incluidos los propios prejuicios del ex ministro Soria, que los tiene). Se puede hablar de una “burbuja sanitaria”: hemos vivido gastando más en sanidad de lo que se debía, con una financiación escasa. El Gobierno y las comunidades han querido atajar sus escasos recursos sanitarios (seguimos invirtiendo poco en sanidad Vs. el PIB) recortando a los farmacéuticos y a la industria. El dinero es insuficiente porque España tiene un modelo sanitario diferente del resto de Europa: más universal, solidario y gratuito que ningún otro país de la UE. Si se quiere mantener, el Estado deberá dedicar más dinero o buscar financiación vía copago. La mediocre imagen de la industria volvió a aparecer y Soria fue algo iluso al poner el ejemplo de los antibióticos y la investigación. Jordi Ramentol tiene también ese reto en la patronal, que no es menor que otros.






































