Hay programa y hay propuestas del PP en materia sanitaria. Mariano Rajoy propone realizar una revisión general del gasto para el conjunto de la Administración y establecer los límites para el gasto. Esos límites pasarían por unas reglas estrictas en el control del endeudamiento, incluyendo las sanciones a los gestores públicos que la incumplan. Más consejeros de Sanidad socialistas que populares de pasadas legislaturas podrían haberse llevado un disgusto si las sanciones estuvieran ya en vigor.
Para los españoles, según el estudio del Consejo General de Enfermería, las listas de espera y la financiación son los principales problemas de la Sanidad, y un 86 por ciento asegura que los problemas de la sanidad pública son “graves o muy graves”. Sin embargo, la percepción de cómo está afectando al servicio público es aún bajo: tan solo se quejan un 30 por ciento que dice haber detectado alguna deficiencia atribuible a los recortes. Que esperen un poco, y la detección podría alcanzar en algunas comunidades techos históricos.
La pugna ideológica entre la izquierda y el PP está servida a cargo de la Sanidad pública: Rajoy quiere estimular las colaboraciones público-privadas, que la izquierda, al menos en Madrid, critica. Si Rajoy quiere evaluar cada partida, en Sanidad la clave es el NICE que dice su programa. ¡Justo cuando los economistas de la Salud entran en precampaña!
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