Santiago de Quiroga | viernes, 18 de enero de 2013 h |

A veces me he referido a la tormenta perfecta, cuando todos los acontecimientos meteorológicos se alinean para que se organice la madre de las tormentas. Y parece que ha vuelto a pasar. La decisión del Tribunal de Justicia de la UE de obligar a España a subir el IVA de algunos productos al 21 por ciento perjudicará por igual a la administración deudora y a los proveedores asfixiados. Nadie se librará de lo que podemos decir ya que es la peor noticia en el peor momento. Incrementar el IVA 11 puntos afectará también al consumidor final, lo que trastoca la estructura sanitaria privada. España ha sido siempre reacia a subir el IVA y le quedan ahora pocas opciones, como no sea su aplicación paulatina, por un lado, y dejar de poner el pie en el cuello del sector, por otro. La patronal Fenin ya ha indicado que subir el IVA encarecerá en 1.000 millones de euros la factura sanitaria.

Que la presidencia de turno de la UE haya dicho que la Sanidad debe tirar de la economía y el empleo, me parece de humor negro. En todo caso, tirará el empleo si no hay beneficio que sustente el personal contratado. Y como ahora, con tal de obtenerlo más barato, hasta se acepta comprar a brokers los medicamentos (véase las subastas de Andalucía). Pues que creen empleo los que se ahorran el dinero que lo garantizaría, y que se resta de las cuentas de las empresas. No se debe ahorrar a costa de arruinar.

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