Santiago de Quiroga
Una encuesta con compañías de genéricos que operan en España nos ha arrojado algo de luz sobre las consecuencias del RDL 4/2010 sobre racionalización del gasto farmacéutico. Y es que, el alcance real para los sectores se está desvelando estos días, a medida que se empiezan a realizar las proyecciones oportunas. En alguna ocasión hemos escuchado decir que las empresas farmacéuticas deben investigar, cueste lo que cueste, y que les es innato a su razón de ser. Esto descarta, desde el punto de vista de la Administración, que una compañía deje de investigar por contar con menos recursos. Pero la realidad es que algún proyecto está paralizado sobre una mesa esperando a ver qué ocurre. Es inevitable.
También hemos escuchado, y leemos esta semana en EG, que no pueden desaparecer los principios activos de genéricos muy baratos, porque siempre habrá alguien dispuesto a fabricarlo. En materia de medicamentos, como en cualquier asunto donde la calidad es clave, no siempre es posible hacerlo bien a un precio muy bajo. De hecho, ya se inventó el “riesgo temerario” con el que la Administración descarta en un concurso público una oferta que se considera demasiado barata como para presuponer que se ejecutará con garantías. Las compañías dicen que ya hay principios activos que no fabricarán. Uno es amoxicilina con clavulánico. Y habrá más.






































