César Vicente, de la consejería de Sanidad de las Islas Baleares, cuando afirma que el coste de la enfermedad debe ser analizado en su conjunto, y no sólo el precio del medicamento. Agustín Rivero, director general de Cartera Básica de Servicios del Sistema Nacional de Salud (antes Farmacia), ha dicho claramente que sin precio no habrá informe económico. Y por ello proporciona a la Comisión Interministerial de Precios la capacidad de analizar los Informes de Posicionamiento Terapéutico (IPT) que contendrían dicha información y que elaboraría la Agencia Española de Medicamentos (Aemps).
Sin embargo, cabe hacerse la pregunta si el valor y el coste son lo mismo. ¿Coincide el valor de un medicamento con su precio? ¿Puede alterarse el impacto clínico por el informe económico? El asunto es que, probablemente, un medicamento no deja de ser muy eficaz e innovador porque tenga un precio alto, ni un medicamento de segunda línea o un me too, pasa a ser de gran impacto clínico porque sea muy barato: son cosas distintas. Lo razonable sería que coexistieran dos informes: Uno clínico y otro económico, con la aportación al PIB de la compañía, el impacto estimado presupuestario y su análisis coste-eficaz, como dice la Ley de Garantías.
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