Santiago de Quiroga | viernes, 14 de septiembre de 2012 h |

Estoy de acuerdo con muchas de las opiniones vertidas en EG por el economista Jaume Puig-Junoy. Podemos mejorar nuestra salud si nos replanteamos la forma en la que pagamos la Sanidad. Tras 30 años de gratuidad a los pensionistas, se ha revisado el sistema de reembolso de medicamentos, lo que es una buena noticia aunque la consecuencia sea que algunos deberán pagar algo. Sin embargo, aún se puede dar la situación de que un trabajador activo pague más que un jubilado que gane más dinero. El sistema no es perfecto ni igual de justo, pero es un comienzo, sin duda. Es cierto que ha habido prisas e improvisaciones en la modificación del copago, pero ha sido porque unos no han hecho lo que otros no han tenido más remedio que hacer. La nota dramática la pone el ministro Luis de Guindos afirmando que si el entorno no cambia, habrá que reducir el gasto en prestaciones sociales. Todos lo saben, pero aún se oyen voces que hablan de no recortar o de utilizar otras vías. Quizá sean unas vías que no se quieren abordar. Lo que es un sacrificio para algunos ahora es la garantía de que la Sanidad nos beneficie a todos en el futuro.

Hasta que no veamos reducciones efectivas de aparatos, estructuras políticas y empresas estatales duplicadas, no creo que podamos pensar seriamente en limitar los recortes sanitarios, ya que estos seguirán viniendo hasta que las cuentas cuadren.

@SANTIDEQUIROGA en twitter