La decisión de trasladar ciertos medicamentos del ámbito ambulatorio al hospitalario fue en su momento objeto de duras críticas, tanto por los receptores (farmacéuticos de hospital) como por los que los dejaban, los farmacéuticos comunitarios. Es cierto que hay una puerta abierta al copago hospitalario, y que la excusa para la preocupación puede ser que algunos países de Europa lo tienen. Alemania, Austria, Bélgica, Luxemburgo y Suecia aplican un copago por hospitalización. Francia opta por un copago del coste de hospitalización (20 por ciento) incluyendo medicamentos. Todos estos pagos son, sin embargo, con límites. Gaspar Llamazares (IU) ha tildado la medida de incorporar el copago a los medicamentos que antes estaban en la farmacia de calle, para que nos entendamos, de auténtica barbaridad. Se han apresurado IU y PSOE a registrar varias preguntas al Gobierno sobre el copago hospitalario de medicamentos. Mientras, Pepe Martínez Olmos (PSOE) alerta sobre los medicamentos para el VIH o la hepatitis C como de ámbito extra hospitalario, lo que podría ser susceptible, según la norma, de ser objeto de un copago.
En el fondo, es que nadie se fía de nadie. Y si el Gobierno tiene tan claro que no pretende incorporar el copago en los hospitales, debería no dejar puertas abiertas, o se encontrará con alarmas que, en estos tiempos, no son nada buenas.
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