El mensaje de Bruselas como respuesta al Programa de Reformas y de Estabilidad de España para 2013 ha sido de cal y de arena. “Se avanza, pero no lo suficiente para hacer la Sanidad sostenible”, y se desmarcan con una batería de recomendaciones que van desde la bajada del gasto farmacéutico en hospitales hasta la desregulación de las oficinas de farmacia. Bruselas actúa en ocasiones como un auditor en una compañía: te puede hacer salvedades que dejan a la compañía tocada, sin comprender el negocio; ¡y trata de convencerle con un buen plan! Bruselas no es infalible, pero es la que presta el dinero. Y los mercados reaccionan. En algunas cosas tienen razón. No porque lo recomienden la UE y la CE, pero algunas de ellas están siendo seguidas y evaluadas por muchas comunidades: integrar la Atención Primaria, eliminar barreras asistenciales y buscar incentivos para los profesionales sanitarios, así como una mayor movilidad de estos. Recuerdan las autoridades comunitarias que La ley de Colegios y Servicios Profesionales debería aprobarse en 2013, pero no veo cómo el gasto sanitario puede afectarse por una mayor desregulación. A veces me da que Bruselas mezcla todo como en un buen guiso, pero ahora el sabor de lo cocinado me aterra. No todos los ingredientes, por buenos que parezcan, ofrecen buen sabor al juntarlos.
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