J. R-T. Madrid | viernes, 13 de febrero de 2015 h |

El plan para la hepatitis C que publicitó hace una semana el CatSalut “es solo una armonización de tratamientos para la enfermedad”. Así lo explicó el consejero de Salud de Cataluña, Boi Ruiz, durante la presentación del Libro Blanco de la Hepatología en España, elaborado por la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH), tras defender que “la equidad debe prevalecer por encima de las discrepancias políticas”. Este documento autonómico abría la mano a la posibilidad de que los pacientes en estados iniciales de la enfermedad (fibrosis 2) fueran tratados con los últimos antivirales aprobados en el caso de que el médico observara una intolerancia al interferón, circunstancia que no está recogida en las actuales directrices del ministerio de Sanidad. De cara al futuro, Ruiz aseguró que las directrices que presenta el borrador culminado por el comité de expertos serán “adoptadas por Cataluña”.

Este borrador, que dará pie a la Estrategia Nacional en unas semanas según anunció el ministro Alfonso Alonso, aún cuenta con la discrepancia de no tener vinculado una financiación específica. Boi Ruiz criticó la “visión cortoplacista” de los presupuestos y pidió una revisión del modelo. “Una vez más nos ha vuelto a fallar la gestión presupuestaria. En este momento se trata de una inversión que dará sus frutos en el futuro. Tenemos que perseguir ser el país con menos trasplantes de hígado y para ello hace falta abrirse a las innovaciones bajo la opinión del profesional médico”, aseguró. De hecho, José Luis Calleja, secretario de la AEEH, aseguró que “no poner medidas hoy elevará la incidencia de la hepatitis C en un 105 por ciento en 2030”. Este problema, según Calleja, se unirá a “que el número de facultativos será insuficiente para la demanda”.

El portavoz del Partido Socialista en el Congreso de los Diputados, José Martínez Olmos, también aseguró durante la presentación del libro que “una financiación específica es algo que le hemos solicitado al Gobierno desde el principio, aunque creemos también que lo importante ahora es arrimar el hombro”. Sin embargo, también se dirigió a la industria farmacéutica a quien le solicitó que se implicase en el desafío económico que supone el abordaje de la hepatitis C. “Tenemos que plantearle a la industria que los precios que ponen estén muy bien documentados porque es un dinero que hay que justificarlo ante la sociedad”.

Por su parte, el presidente de la Comisión de Sanidad, Mario Mingo, declinó la posibilidad de establecer una financiación específica “para esta enfermedad o para cualquier otra”. En su opinión, el presupuesto destinado para sanidad “debe ser en conjunto para responder a todas las necesidades de los ciudadanos”. Por otro lado, Mingo quiso dejar claro que el Partido Popular “se aleja por completo de posturas extremistas como las de expropiar patentes” y pidió paciencia para conocer una Estrategia Nacional contra la hepatitis C que “no dejará de atender a un paciente por cuestiones económicas y estas mismas cuestiones incidirán en los criterios de los facultativos”.

El consejero de Salud de Cataluña aseguró que para atajar “el problema de la financiación y los precios de los medicamentos” se debería elevar el debate a nivel europeo. “Hechos como el que hemos vivido con estos antivirales de última generación nos muestran que tenemos que ser un mercado único y estas cuestiones deber ser abordadas por la red de ministros de Sanidad de la Unión Europea”, aseguró Ruiz, quien además animó a España a “ser el impulso de este debate tan necesario para el futuro”.