Cantabria está en los últimos puestos de la lista de dispensación de genéricos, a pesar de que el precio de los fármacos de marca y genérico están similares. Así lo explicó el director de Relaciones Institucionales y Comunicación de Teva, Rafael Borrás, que aseguró que “conceptualmente” no es importante el hecho de que genéricos e innovadores tengan el mismo precio para que se dispense uno u otro indistintamente. Ante esta crítica, el director general de Ordenación Sanitaria y gerente del Servicio Cántabro de Salud (SCS), Carlos León, aseguró que el Gobierno de Cantabria no ha cerrado la entrada a la prescripción y dispensación de los genéricos.
Para Borrás, el genérico es el que ha ayudado a bajar el precio, pero esta situación lleva consigo que si se midiera el gasto en genéricos solo de Cantabria para sacar nuevos productos, esto no sería posible, ya que mientras en Cantabria se está en el consumo del genérico entre el 6 y el 8 por ciento en otras partes del país se encuentran alrededor del 30. En este sentido, apostó por el “computo global” del incremento de los genérico, ya que esto conlleva el mantenimiento de la multinacional, que apuesta por España, así como mantener una fábrica y los puestos de trabajo, “por eso si se quiere sostenibilidad no da igual la marca que el genérico”.
Sin embargo, para el gerente del Servicio Cántabro de Salud la prescripción y porcentaje de medicamentos genéricos dispensados en la región está cerca del 42 por ciento, más o menos en la media nacional, y dejó claro que “hay que tener en cuenta al paciente” sobre todo al paciente anciano, que no quiere cambiar, y apuesta por la misma caja, mismo color… En este sentido, explicó que los médicos tienen libertad de prescripción, indicó que en su autonomía “no hay incentivos a los médicos vinculados a gasto farmacéutico, solo por resultados en salud”.
Por su parte, la presidenta del Colegio de Farmacéuticos de Cantabria, Marta Fernández-Teijeiro, explicó que desde 2003 la administración regional apostó por la prescripción por principio activo (PPA) y “lógicamente por un problema de precio”, lo que en su opinión, ha supuesto que la factura farmacéutica ha ido bajando escalonadamente. “En Cantabria se parte de una PPA de un 70 por ciento y la marca era residual, y esta política se sigue manteniendo con la receta electrónica”, matizó la presidenta de los farmacéuticos cántabros. Eso sí, según dijo se prioriza y vigila que el paciente siga con su tratamiento.
Por su parte, el presidente del Colegio de Médicos de Cantabria, Tomás Cobo, se preguntó por la “demonización” de las compañías farmacéuticas, pero él puso en valor que gracias a la industria los profesionales sanitarios han tenido posibilidad de incrementar su formación, pues la Administración no se ha “mojado”. Para Tomás Cobo, “siempre hemos dependido de la industria para la formación, pues los recursos de la Administración no es ilimitada”.






































