Jefe de servicios médicos A3Media viernes, 06 de febrero de 2015 h
No había hecho más que empezar el XII Foro de la Asociación para la Promoción de la Asistencia Farmacéutica (Aproafa) que se ha celebrado entre el 5 y el 6 de febrero en la localidad de Cáceres y ya estaban metidos de lleno en lo de la receta electrónica. Inauguraron la jornada de Aproafa en Cáceres el presidente del Consejo de Colegios Oficiales de Farmacéuticos Extremeño y del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Badajoz, Cecilio Venegas, y el entusiasta consejero de Salud y Política Sociosanitaria del Gobierno de Extremadura, Luis Alfonso Hernández Carrón.
Era el territorio idóneo para hablar sobre “La implantación de la receta electrónica: retos y oportunidades para la colaboración en beneficio del paciente”. Siendo como es Extremadura la comunidad autónoma con el Producto Interior Bruto (PIB) más bajo de España, pienso que ha demostrado una “gran cintura” con la implantación de una cuestión tan puntera como es la receta electrónica. Desde 1998 llevan trabajando en esta materia.
La comunidad autónoma de Extremadura cuenta con un millón de habitantes, y en noviembre del año pasado ya se habían dispensado un total de cien millones de recetas electrónicas. Se trata de la primera comunidad autónoma que implantó la receta electrónica en todas las oficinas de farmacia, y lo hizo con prontitud, en tres meses.
Una de las claves es que los colegios han sido y son un nudo central de todo el proceso. Las farmacias no están conectadas directamente con el Sistema Nacional de Salud (SNS), sino que operan a través de sus colegios farmacéuticos. “Eso ofrece seguridad y robustez” a todos los agentes que operan, dice Venegas, que me cuenta como anécdota que recientemente el operador que soporta la receta electrónica tuvo problemas de funcionamiento y se pudo seguir dispensando a través de los colegios de farmacéuticos.
En este punto, quiero destacar que la receta electrónica cubre el cien por cien del territorio. En hospitales, centros socio-sanitarios, consultorios y también en entidades locales pequeñas. No en vano, la Sociedad Española de Informática de la Salud (SEIS) les ha premiado en dos ocasiones. Una, por la implementación de las mutuas Muface e IFAS, y recientemente, hace menos de un mes, también por la interoperatividad. En este sentido, señala Venegas, se está desarrollando un piloto con la comunidad autónoma de Canarias.
Están haciendo tan bien las cosas en Extremadura que una delegación china de la provincia de Guizhou visitó la región para conocer el modelo de la receta electrónica en el medio rural. Hasta nuestra Extremadura, tierra de contrastes, vino el viceministro de Sanidad de China, Sun Yngchun, para saber más sobre un modelo de éxito que funciona eficazmente y que tan bien les vendría por aquellas latitudes.
Para el presidente de los farmacéuticos extremeños, con la receta electrónica gana el paciente, el médico y el Sistema Sanitario nacional. Según un estudio que llevaron a cabo en noviembre del año pasado, con datos de los seis años anteriores, el Sistema y los pacientes se ahorraron 120 millones de euros, calculando la hora/médico a diez euros y el tiempo del paciente a uno.
Por este motivo, pienso que no es de extrañar ese orgullo legítimo que albergan por haber puesto en pie, entre todos, la receta electrónica. En Extremadura se sienten “padres” de este avance que junto a la Historia Clínica Digital tanto aporta al Sistema Nacional de Salud. Es lo que hay. Seguro.
Extremadura es un ejemplo a seguir en la implantación de la receta electrónica
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