“Claramente existe un enorme escepticismo contra la cláusula ISDS”. Esta es la principal conclusión que la comisaria de Comercio, Cecilia Malmström, ha extraído de los resultados de la consulta que la Comisión Europea publicó la semana pasada, y de la que en buena parte depende la inclusión final, o no, de la cláusula de protección de inversores en el Tratado de Comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos (TTIP). Pese a las casi 150.000 respuestas recibidas, la Comisión Europea ha anunciado nuevas consultas con el Europarlamento, los estados miembro y otras partes interesadas hasta el mes de abril.
Las cuestiones relativas a cómo enfocar las disputas entre inversores y estados en el TTIP y a la validez de la propuesta de la Comisión Europea para alcanzar un equilibrio entre los derechos de los primeros y las competencias de los segundos para regular en beneficio del interés público han recabado casi 150.000 respuestas. En general, pueden dividirse en tres categorías: por un lado, las que indican una oposición o preocupación general en torno al Tratado de Libre Comercio; por otro, las que indican una oposición o preocupación general en torno a la inclusión de la cláusula de protección de inversores en el Tratado; y por último las que ofrecen una respuesta detallada a la propuesta de la Comisión, y en torno a la que se manifiestan diversos puntos de vista sobre los 12 asuntos que habían sido sometidos a consideración en la consulta.
Basándose en los comentarios recibidos dentro de esta tercera categoría de respuestas —que no solo se limitan a valorar la propuesta de la Comisión, sino a sugerir mejoras en ciertos ámbitos—, la Comisión también ha podido constatar las áreas que son consideradas como más importantes para los consultados: la protección del derecho a regular; el establecimiento y funcionamiento de los tribunales de arbitraje; la relación entre ellos y los sistemas judiciales nacionales y la revisión de las decisiones mediante mecanismos de apelación.
Cuatro áreas de trabajo
Estos comentarios representan, para la Comisión Europea, cuatro áreas de trabajo que deberían ser exploradas con mayor detenimiento antes de adoptar una decisión final. La comisaria de Comercio es consciente de que entre ellos hay propuestas constructivas que deben ser debatidas en el proceso que ahora se abre.
Una de las implicaciones por determinar, por ejemplo, es la de cómo compaginar dichas propuestas con los cerca de 1.400 acuerdos bilaterales existentes entre los estados miembro, algunos de los cuales datan de hace 50 años.
En todo caso, Malmström aseguró que el TTIP que se presentará para su ratificación será un acuerdo “bueno” para los ciudadanos, que reforzará la influencia de Europa en el mundo al tiempo que proteja estándares estrictos o limite la competencia de los estados en áreas relevantes… Un mensaje más para los defensores de la salud pública europea, que en sus respuestas a la consulta siguen viendo en la cláusula ISDS una herramienta capaz de socavar las políticas sanitarias de los estados.






































