Distribuir productos de otros países, crear un consultorio medicalizado o apostar por Internet, son algunas vías

Otros farmacéuticos sacan partido a la formulación magistral y crean su propia gama de productos cosméticos

| 2011-06-17T15:10:00+02:00 h |

irene fernández

Madrid

Más allá del mostrador de la farmacia se extienden vías alternativas que el profesional puede fomentar para ofrecer un valor añadido al usuario. Pocos son aún los que con iniciativa se han arriesgado, pero en España ya hay claros ejemplos de lo que podría denominarse farmacéuticos emprendedores. Tienen una idea de negocio, una motivación clara que, con el tiempo y dedicación, han sabido llevar a la práctica. Desde traer a España para distribuir productos de autocuidado de países como Reino Unido, hasta crear un consultorio medicalizado junto a la farmacia o una gama propia de cosméticos.

“El farmacéutico tiene que ser capaz de sacar provecho a su título porque estando detrás del mostrador pueden detectarse muchas necesidades y en el sector todavía hay quien se queda recluido en la botica”, indica Inma Riu, farmacéutica y community manager del Club de la Farmacia de Almirall. Esta profesional siempre ha buscado nuevas oportunidades ligadas a la farmacia. Hace unos años comenzó a traer una serie de productos de Londres para distribuirlos en nuestro país. “Cogí un producto para inhalar y ahora he traído Lillypops, producto natural para aliviar las nauseas del embarazo, y he hecho un partnership con DCPharma, una distribuidora que lo vende a las farmacias en general”, comenta. Además, Riu ha creado la empresa Saludability.

Otros profesionales farmacéuticos, como Federico Mantilla, también se han inspirado en el modelo anglosajón. Este boticario de Santander ha creado recientemente una consulta medicalizada justo al lado de su farmacia. En ella, se dan de forma regular y desde que comenzó el año servicios con un cirujano plástico y estético y un urólogo. “Es un espacio de salud con el que damos apoyo a la farmacia y nos retroalimentamos mutuamente entre profesionales”, explica Mantilla.

Hasta ahora, podían encontrarse en ciudades como Madrid o Barcelona servicios de esteticien al lado de las farmacias, pero la creación de un espacio medicalizado es inusual, según comenta. “Debíamos buscar alianzas y sinergias positivas que al final beneficien a todos”, dice este profesional, que está entre la botica y la consulta. De esta forma, ofrece servicio ligado a la farmacia, ya que visualmente tanto la clínica como ésta están unidas. “Más allá de una alternativa, lo que estamos buscando es una forma de trabajar en común, y ahora queremos traer a nutricionistas y fomentar sobre todo la dermocosmética y la nutrición”, afirma.

Dermocosmética

Pero dentro de la dermocosmética el farmacéutico también puede recurrir a la formulación magistral para desarrollar su propia gama de productos. Sin embargo, el número de profesionales que se dedica a ello es escaso, puesto que el establecimiento de una línea propia supone burocracia, tiempo, medios, espacio y cumplimiento de reales decretos. Guillermo Bagaría, farmacéutico con botica en la localidad catalana de Hospitalet de Llobregat, ha sido uno de los que ha apostado por la formulación magistral a ultranza.

Desde hace seis años Bagaría cuenta con un una línea de cosmética propia que abarca ocho productos distintos y tratamientos para la caída del pelo, la caspa, o cremas nutritivas. “Han tenido una gran aceptación, incluso vienen clientes alejados a más de 20 kilómetros sólo a por nuestras cremas, lo que supone una vertiente de fidelización”, asegura. Ahora, se plantea desarrollar estas formulaciones a terceros, porque, tal y como dice, “ahí tienen un campo de desarrollo inmenso”.

Ofrecer nuevos servicios también supone una vía. Eso sí, incide en que “deberían estar retribuidos, porque la carga de personal y tiempo que suponen es muy importante”. A la parafarmacia también se le puede sacar partido a través de Internet. Y, este canal, empieza a ser reclamado por algunos boticarios. Mario Balanzategui, farmacéutico de Mérida, cuenta con una óptica diferenciada dentro de la farmacia y hace dos años montó su propia tienda online de gafas de sol, premiada recientemente en los premios Navegantes de Extremadura.

Mantilla, por su parte, ha creado microsites de productos concretos que aportan volumen de negocio y “buenas experiencias”. Y es que, tal y como dice Riu, “no es cierto que la farmacia tenga que empezar y morir en la farmacia, no hay que ser conformista”.