La implantación de nuevos servicios profesionales en la farmacia comunitaria que amplíen la labor que realiza el profesional farmacéutico, más allá de la mera dispensación, es uno de los grandes debates que aborda en la actualidad este colectivo. La necesidad de mostrar a las diferentes administraciones sanitarias los beneficios, tanto en salud como económicos, que pueden aportar a la sociedad la implantación de estos nuevos servicios en las oficinas de farmacia es uno de los objetivos a perseguir por parte del sector.
Precisamente, para lograr ese objetivo, el de cuantificar la relevancia de la actuación del profesional farmacéutico y medir su impacto en términos de salud y económicos, desde el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos se creó en 2011 la Red de Investigación en Farmacia Comunitario (Rifac), que ha puesto en marcha diferentes iniciativas encaminadas a cuantificar los beneficios de distintas actuaciones farmacéuticas: Programa conSIGUE (seguimiento farmacoterapéutico); Programa Adhiérete (adherencia al tratamiento); Estudio IBP (adherencia a los Inhibidores de la Bomba de Protones); o Programa Aspira (centrado en el paciente asmático).
En este sentido, cabe destacar la importancia de propiciar la investigación en la farmacia comunitaria, aspecto que desde el Consejo General se quiere potenciar con la puesta en marcha de la segunda edición del curso online ‘Investigación en Farmacia Asistencial’. Sus coordinadores, la farmacéutica comunitaria Ana Santamaría, y el profesor asociado de Pediatría y Bioestadística de la Universidad de Cantabria, Carlos G. Redondo-Figuero, coinciden en afirmar que la investigación en farmacia es clave para determinar la viabilidad (económica y de salud) de una iniciativa.
Sobre este aspecto, Redondo-Figuero, precisa que “cuando se pone en marcha cualquier actuación hay que ver previamente si sirve, si es rentable, si puede lograr los resultados que persiguen los objetivos… Hay que valorarlo adecuadamente, porque a veces se han desarrollado iniciativas sin este estudio previo”. Por su parte, Santamaría incide en que “es fundamental establecer redes de investigación y que haya gente preparada para diseñar estos proyectos”. Así, cree que “debe haber proyectos bien diseñados y unificados que demuestren las hipótesis planteadas”.
¿Puede hacer investigación cualquier farmacia? Para Santamaría, sí. “Todas aquellas farmacias que esté motivadas y quieran participar, ¿por qué no?. Pero para ello tienen que tener una formación”, dice Santamaría. A este respecto, tanto ella como Redondo-Figuero resaltan el interés que en este sentido tiene el curso online del Consejo General. “Es bueno para que la gente se inicie y se familiarice con los conceptos”, indican.






































