En el marco del Congreso de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), que tuvo lugar en Sevilla entre el 18 y el 20 de octubre, una de las sesiones de referencia, los Debates en Cardiología abordaron los diferentes puntos de vista de los expertos en innovación y cardiología ante el impacto de la actual coyuntura económica en la innovación sanitaria. El colectivo médico se mostró preocupado por la limitación del uso de fármacos de nueva generación que suponen una verdadera innovación farmacológica, y que, tras contar con la aprobación de las autoridades sanitarias, deben superar diversas trabas por basar su prescripción únicamente bajo criterios de impacto presupuestario. Como ejemplo paradigmático de esta situación, en la sesión se analizó la situación de los tratamientos anticoagulantes, y los expertos denunciaron que algunas comunidades están impidiendo la prescripción de los nuevos anticoagulantes orales desde atención primaria.
En el caso de Pradaxa (dabigatrán etexilato), a pesar de haber superado con éxito el proceso de autorización y de contar con un amplio aval científico de eficacia y seguridad, su precio en comparación con los anticoagulantes clásicos comercializados está obstaculizando que los pacientes con fibrilación auricular no valvular puedan acceder a los beneficios que presenta este medicamento. Aún así, Pradaxa ha demostrado ser superior de forma significativa en la prevención del ictus isquémico y hemorrágico, con reducciones muy significativas de sangrados intracraneales.
José Ramón González, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario de Santiago de Compostela, denunció que pese al demostrado coste-efectividad de Pradaxa en España, que coincide con las actuales recomendaciones del Ministerio de Sanidad para el uso preferente de este fármaco, algunas comunidades autónomas están impidiendo su prescripción desde atención primaria. “En algunas regiones es necesaria la prescripción del especialista para que la administración financie el tratamiento y, desde luego, esto es inaceptable”, subrayó.
De hecho, apuntó que en otros países europeos la prescripción de los nuevos anticoagulantes orales supera el 20 por ciento, mientras que en España no se llega al 4. “Debemos luchar para que el sistema sanitario permita la incorporación de la innovación farmacológica, máxime cuando el 40 por ciento de los pacientes está mal controlado”, afirmó.
En este sentido, Carlos Macaya, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, señaló las causas que, en su opinión, provocan esta limitación a la innovación farmacéutica. “Las autoridades sanitarias sólo están teniendo en cuenta los costes a corto plazo y el precio unitario de estos nuevos fármacos, sin valorar otros aspectos cruciales vinculados al coste-eficiencia del tratamiento, un parámetro de alto valor para garantizar la sostenibilidad del SNS”, concluyó.






































