Jefe de servicios médicos A3Media viernes, 17 de julio de 2015 h
En esta ocasión voy a traer a estas líneas un tema muy acorde con la época veraniega-vacional en la que nos encontramos: alergias y picaduras. En este sentido, en lo referente a las picaduras de los insectos, hay que destacar que normalmente no produce más que una reacción inflamatoria local en la zona de la picadura. Eso sí, mientras que en muchas personas se queda simplemente en eso, en una reacción inflamatoria, en determinadas personas, sensibles a ellos, las reacciones pueden ser bastante más graves.
Sobre este particular, es conveniente señalar que si la picadura solamente provoca una reacción inflamatoria local lo único que deberemos hacer será aplicar compresas frías, aplicar alguna pomada para calmar el picor y el dolor y, cómo último recurso para hacer frente a estas picaduras de insectos, tomaremos algún antihistamínico o algún antiinflamatorio por vía oral para aliviar las molestias. De esta manera, la lesión tiende a desaparecer a las cuarenta y ocho horas.
Por otro lado, si la picadura provoca una reacción algo más grave, se puede presentar fiebre, afectación de las dos articulaciones contiguas o hinchazón de la extremidad. Entonces, a parte del tratamiento sintomático se deberán realizar pruebas de alergia para saber exactamente a qué insecto se es alérgico y la intensidad de la sensibilización. Cabe destacar que en estos casos puede ser necesario un tratamiento con inmunoterapia.
En algunas ocasiones y en determinados pacientes se puede dar una reacción anafiláctica, en la que se afectan varios órganos y sistemas y se pone en peligro la vida del paciente. Se asocia a un cuadro de ansiedad, dificultad para respirar, opresión en el pecho, tos, vómitos, diarrea, calambres, hinchazón de la lengua y de la garganta, dificultad para tragar saliva, arritmias, edema pulmonar, colapso circulatorio y en ocasiones la muerte. En estos casos se debe realizar un tratamiento de inmunoterapia como prevención y llevar consigo un kit con adrenalina auto-inyectable y un antihistamínico. Los insectos que con mayor probabilidad pueden originar reacciones alérgicas son los himenópteros, familia a la que pertenecen las abejas, avispas, avispones y abejorros.
En cualquiera de los casos, es fundamental acudir al alergólogo para realizar el estudio diagnóstico consistente en una historia clínica detallada para intentar identificar el tipo de himenóptero implicado, la medición de anticuerpos de alergia en sangre frente al veneno y alérgenos específicos de los venenos de los distintos himenópteros (diagnóstico molecular) y, en el caso de estar indicadas, pruebas cutáneas con el veneno concreto. A partir de aquí, una vez seleccionado el veneno frente al que se debe tratar, en el caso de las personas que hayan presentado reacciones sistémicas y en aquellas con reacciones locales grandes y otros factores de riesgo, puede estar indicada la vacunación específica.
La vacuna consiste en la administración periódica de dosis concretas del veneno al que el paciente está sensibilizado, durante un mínimo de cinco años, con el objetivo de modificar la respuesta del sistema inmunitario, desde una situación de hipersensibilidad a otra de tolerancia inmunológica.
Existe una vacuna muy eficaz en el caso de alergia a la picadura de abeja o avispa. Diversos estudios clínicos arrojan cifras de tasas de curación real superiores al ochenta por ciento con las vacunas de veneno de abeja, y cercanas al noventa y ocho en el caso de veneno de avispas. Es lo que hay. Seguro.
Los insectos que con mayor probabilidad pueden originar reacciones alérgicas son los himenópteros
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