José María López Alemany Director. División de Consultoría de Wecare-u. | viernes, 05 de septiembre de 2014 h |

En los últimos meses dos vacunas han estado de actualidad por sendas actuaciones de la Agencia Española de Medicamentos (Aemps). Se trata de Varivax, la vacuna de la varicela de Sanofi Pasteur MSD y de Bexsero, la vacuna frente al meningococo B de Novartis. Ambas vacunas, que no están en el calendario vacunal infantil (con excepción de la varicela en Navarra, Ceuta y Melilla), han sido calificadas como de Uso Hospitalario por la agencia, con lo que es casi imposible acceder a ellas. Al contrario de lo que ocurre en otros muchos países.

En el caso de la varicela, el supuesto objetivo que se persigue es evitar el desplazamiento de la enfermedad a edades avanzadas. Algo que podría lograrse de dos modos: evitando la vacunación y provocando una circulación elevada del virus, o por el contrario, vacunando a todos los niños de 12 meses y eliminando su circulación. Este último caso, tendría costes y, por ello, se decidió que no pasaba nada porque los niños sufrieran la enfermedad y los padres tuvieran que perder unos cuantos días de trabajo al no poder enviar a sus hijos a guarderías o colegios.

En cualquier caso, un reciente estudio publicado en Pediatrics considera, tras 15 años de seguimiento, que el beneficio de la vacunación infantil frente a varicela llega también a adolescentes y adultos al reducir la circulación general del virus. Lógico.

El caso de la vacuna de la meningitis es aún más grave. Aquí no hay ningún riesgo colectivo supuesto o real. Además, según un informe del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP), en el que critica duramente la decisión de la Aemps, la enfermedad meningocócica invasora por serogrupo B presenta una incidencia de 0,7 casos por 100.000 personas y una letalidad del 10 por ciento, además de fuertes secuelas hasta en un 30 por ciento. Si las cuentas no fallan, eso supone unos 330 casos al año, 33 muertes y 100 personas con secuelas. Muchas de ellas evitables ahora.

Si el motivo de restringir Varivax no tiene explicación sanitaria tras el estudio de Pediatrics y en el caso de la de meningitis no hay ninguna razón, solo se me ocurre que la administración busca hacer que todo el mundo esté igual (aunque sea mal) protegido ante estas enfermedades. No sé si les puede una visión paternalista o si lo que quieren evitar es que se les acuse de posibilitar una sanidad de ricos, que se pagan la vacuna, y otra de pobres, que no pueden. Si fuera esto último, me parecería absolutamente criticable porque, además de no lograr su objetivo (los más ricos siempre accederían), la vacunación de mucha gente con su sacrificio económico, ayudaría a proteger al resto y no fallecerían esas 33 personas al año, sino muchas menos. Algo que se conseguiría solo por no poner trabas incomprensibles a las decisiones individuales. Escandaloso.

La Administración debe tomar decisiones en favor del bien común y asignar los recursos. Aunque yo crea que esas dos vacunas deberían ser financiadas, lo que veo mucho más grave es que, sin razones de salud pública, impida a los padres proteger la vida y el bienestar de sus hijos, incluso asumiendo los gastos de compra de las vacunas. No lo entiendo. En cualquier caso, espero que la administración rectifique e incorpore estas dos importantes vacunas a los calendarios. Nos beneficiaría a todos.

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