La presidenta del Consejo General de Colegios de Farmacéuticos, Carmen Peña, compagina este cargo con la presidencia de la Federación Internacional Farmacéutica (FIP) desde que el 30 de agosto fuese elegida en Bangkok (Tailandia) para ser la máxima representante de los farmacéuticos de 132 países.
Pregunta. Enhorabuena. ¿Carmen Peña está preparada para compaginar ambos cargos?
Respuesta. Muchas gracias. Sí lo estoy, defendemos lo mismo. En el plano global hablamos del farmacéutico, de la defensa de su trabajo y el desarrollo de su profesión, independientemente de dónde trabaje y de su modelo farmacéutico. En el nacional las premisas son las mismas, enmarcadas dentro de un modelo de farmacia que es bueno para el paciente y eficiente para el sistema. Ambos cargos generan sinergias, porque la FIP marca la tendencia hacia dónde debe ir el farmacéutico, ofrece una visión global en lo físico y en lo intelectual.
P. Llega con una idea: lograr una Farmacia profesional. ¿Pasos dar?
R. La FIP tiene un documento, Visión 2020, en el que se refleja una misión que trasciende el objetivo cotidiano de cualquier organización y que será terminado por las siguientes generaciones. La misión es que la Farmacia recobre el espíritu de los boticarios de principios del siglo XX, líderes dentro del mundo de la salud junto con los médicos. Intelectuales libres dentro del campo de la Sanidad. Hay que recobrar esa bandera porque Sanidad es medicina, pero también farmacia, enfermería, veterinaria y, sobre todo, paciente.
P. Profesional y… ¿Sostenible?
R. Si a un profesional le das unas responsabilidades le debes dotar de un sistema de remuneración que le permita pensar en su profesión. No hay profesional que, para crecer intelectualmente, no tenga asegurada su remuneración.
P. También indicó que al frente de la FIP seguiría la estrategia del ‘dos veces dos’.
R. Son dos acciones que impactan a dos niveles, individual y colectivo. ¿Las acciones? Por un lado, defender y promocionar los intereses del farmacéutico y, por otro, el desarrollo profesional.
P. Que impactaría cada una a nivel individual y colectivo, ¿no?
R. Exacto. La primera acción, que en España está muy asentada pero no en otras partes del mundo, a nivel individual implicaría que el farmacéutico pueda tomar decisiones profesionales libremente, sin estar sometidos a intereses económicos, que es una aberración. A nivel colectivo, sería que lograr organizaciones profesionales sólidas para que represente a los ciudadanos en ámbitos donde se toman decisiones en materia de política sanitaria y, por tanto, farmacéutica. Meterte en el corazón del sistema.
P. ¿Y la segunda acción?
R. A nivel individual, dar la capacidad al farmacéutico, independientemente de donde viva, tenga acceso a información veraz sobre el medicamento. A nivel colectivo, que los representantes de la profesión tengan plataformas de conocimiento para dar esa información a los farmacéuticos.
P. En la FIP es importante que se respeten todos los modelos. ¿Se puede esa equidistancia siendo presidenta en un país con nuestro modelo?
R. No solo se puede, sino que se debe y así lo han hecho mis predecesores. Eso sí, desde el respeto a todos los modelos, sigo pensando que el modelo español es más para exportar que para destruir.
P. ¿Qué aportará en la presidencia?
R. Eso está por decidir. Inicio una labor de aprendizaje. Eso sí, ofrezco mi vocación y mi capacidad de servicio por la Farmacia y hacia el paciente.
P. Después de la reunión anual de la FIP. ¿Qué deberes se ha traído Peña?
R. Estaba al corriente de lo que en la FIP se trabajaba por mi cargo de vicepresidenta. Ahora lo que tengo que aprender es a ser una buena presidenta y marcar nuevos objetivos, porque la FIP es una maquinaria potentísima que trabaja en muchas áreas y hay grandes documentos en ‘cocina’.
P. En una encuesta realizada por EG, más de un 85 por ciento de los participantes considera una buena noticia su elección. ¿Cómo convencer al 15 por ciento restante?
R. No se trata de convencer sino de seguir trabajando y demostrar que la mayoría no se confunde. No creo en la unanimidad sí en las mayorías sólidas. Me motiva que haya una parte del colectivo que tenga otra forma de pensar. Aprender de ellos para reforzar mis propios pensamientos.






































