Juan Nieto
Subdirector de El Global
| viernes, 20 de marzo de 2015 h |

También puedes seguir a Juan Nieto en twitter: @johnjohn1600

En Madrid se ha logrado eliminar los descuentos en la prestación a residencias

Dicen que siempre es mejor un buen acuerdo que un mal pleito (algo que siempre me genera bastantes dudas, la verdad). El caso, es que el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid se vio en su día abocado a pasar por el aro y aplicar un descuento del 10 por ciento (desde octubre de 2014, con carácter retroactivo desde enero de 2013) a las recetas de los pacientes institucionalizados en residencias. Este descuento, estaba recogido en una adenda firmada por el colegio madrileño y la consejería de Sanidad de Madrid. Una adenda que encerraba una pequeña ‘trampa’, consistente en que o se firmaba esta adenda o la sobra de la creación de una central de compras sobrevolaba en el horizonte. Por hablar claro, la consejería amenazó con esta central de compras si el colegio no ‘tragaba’ con ese descuento lineal del 10 por ciento. Una ‘mordida’.

Ahora, las aguas han vuelto a su cauce y el colegio que preside Luis González ha vuelto a la casilla de salida, es decir, a una prestación a residencias sin descuentos de ningún tipo. Así lo recoge el nuevo concierto suscrito entre colegio y consejería, que da carpetazo a un ‘trágala’ que no es propio de un matrimonio en el que ambos cónyuges están condenados a entenderse. Tener la sartén por el mago no significa que tengas que liarte a sartenazos con el prójimo. No significa aplicar por norma el artículo 33 para hacer valor los deseos de la parte, digamos, más fuerte. Porque, sí, es la parte que paga, pero también es la parte que dispone de un servicio que prestan unos profesionales sanitarios como los farmacéutico. Por eso, son bienvenidos estos gestos por parte de las autoridades sanitarias. Es importante que vean que las cosas se deben hacer de otra manera y que el “ordeno y mando” nunca funciona. ¡Aplíquense el cuento!

Henry Luce: “Publishing is a business, but journalism never was and is not essentially a business. Nor is it a profession. (La publicación es un negocio, pero el periodismo nunca fue y no es esencialmente un negocio. Tampoco se trata de una profesión”).