Oryzon ha conseguido cerrar la operación más importante de la historia de las compañías biotecnológicas en España. Su consejero delegado, Carlos Buesa, explica los pormenores de la operación y sus retos de futuro de su compañía.
Pregunta. ¿Qué significa para la compañía la operación que acaban de cerrar con Roche?
Respuesta. Para nosotros el atractivo fundamental de Roche ha sido su condición de líder global en Oncología y Hematología, con su enorme y demostrada experiencia en el desarrollo clínico en estas indicaciones. Con un socio con esta experiencia se incrementan las posibilidades de que el desarrollo del fármaco sea un éxito y que al final podamos proporcionar alternativas terapéuticas a los pacientes con cánceres para los que ahora existen pocas opciones terapéuticas.
P. Hasta 500 millones de dólares es una cifra insólita para una biotecnológica española. ¿Una cifra que da vértigo?
P. Obviamente son cifras muy elevadas, acuerdos de esta magnitud en fármacos en fase I solo se cierran unos pocos al año en todo el mundo. Es una sensación muy bonita porque se demuestran que con ciencia de frontera hecha en España se pueden conseguir productos que ofrezcan expectativas de mejoras sustanciales para el tratamiento de ciertas enfermedades y de forma concomitante es posible conseguir acuerdos de primera línea mundial por sus magnitudes y por su ambición.
P. En una parte del acuerdo se dice que sobre las ventas del fármaco, Oryzon cobrará variables que pueden alcanzar dobles dígitos.
R. Pues son cálculos sencillos de realizar, un blockbuster en un líder mundial en Oncología como Roche puede vender cerca de 2.000 millones de dólares al año. Esto supondría varios cientos de millones por año de ingresos solo por royalties.
P. Según han comentado, se han licenciado dos familias de patentes de las 18 existentes, ¿cuáles son?
R. Oryzon tiene 18 familias de patentes, diez de las cuales cubren compuestos químicos y ocho aplicaciones terapéuticas. Roche ha obtenido la licencia exclusiva de dos de las patentes de compuestos químicos, una de las cuales cubre el compuesto más avanzado: ORY-1001, que actualmente se encuentra en fase I/IIA.
P. ¿Para cuándo se espera finalizar la actual fase de ensayo de la molécula licenciada?
R. El proceso de desarrollo de un fármaco es un proceso largo, cuidadoso y costoso en el que nuestro fármaco está solo al inicio. Si el desarrollo de ORY-1001 sigue el camino regulatorio habitual y consigue superar las diferentes pruebas de seguridad y eficacia estaría a disposición de los pacientes en cinco o seis años. Si conseguimos identificar qué subconjunto de pacientes responde especialmente a este mecanismo de acción, estos tiempos podrían acortarse siguiendo el mecanismo de fast-track regulatorio.
P. ¿Cuáles son los siguientes proyectos de Oryzon tras el éxito de esta molécula?
R. Ory-2001 es un fármaco experimental prometedor en enfermedades neurodegenerativas. Esta molécula la queremos llevar a Fase I en humanos a finales de 2015. Tenemos otros programas en cáncer también en epigenética con otras dianas que vamos a empujar. Nuestro modelo de negocio es llevar el fármaco hasta las fase I o II y después buscar el socio adecuado. Tenemos un gran potencial como líderes en Epigenética.
P. ¿Cuál es el futuro del resto de patentes?
R. En el campo del cáncer, Roche puede optar por incorporar más adelante otras moléculas cubiertas por nuestras otras patentes en condiciones que se adicionarían a las ahora pactadas, aunque hay que decir que no existe una obligación por ninguna de las partes.






































